La modalidad del factoring

En momentos como el actual, donde la falta de dinero fresco se advierte en cada momento, el factoring viene a ser una buena herramienta para hacerse del capital necesario para continuar trabajando. Entre las ventajas que este modelo ofrece destacan las siguientes: permite tener liquidez de modo que la empresa administra el capital de trabajo de la manera más beneficiosa para su negocio.

Flexibilidad en la gestión financiera a través del aprovechamiento de los descuentos por pronto pago, hecho que mejora la rentabilidad del negocio.

Mayor competitividad pues se puede ofrecer a los clientes mejores condiciones de pago.

Protección crediticia ya que ofrece un 100% de cobertura contra los incobrables.

Reducción de costos: las tareas de cobranza y análisis de riesgo son llevadas a cabo por quienes impulsan el factoring, como el Banco Nación a través de Nación Factoring.

Herramienta fácil y sencilla de implementar.

Fuente: cronista.com

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¿Cuál es la próxima burbuja financiera que ya preocupa a los analistas?

Los mercados empiezan a advertir que la recuperación de un sector podría despertar un nuevo frenesí, acompañado de enormes honorarios para los banqueros.
¿Se pregunta Ud. cuál puede ser la próxima burbuja financiera? Los analistas ya apuntan a un sector en particular: el auge de las fusiones.
Según un artículo pulicado por Matthew Lynn, de Bloomberg, abundan los indicios de que los mercados mundiales de capital se están preparando para el próximo frenesí, y esto ya se ve reflejado en la ola de ofertas de fusiones y adquisiciones.
Kraft Foods esta acechando al fabricante británico de golosinas Cadbury; la compañía minera Xstrata propuso aliarse con Anglo American y el fabricante de computadoras Dell acaba de adquirir Perot Systems, entre algunos de los casos más resonantes de los últimos tiempos.
Asimismo, el analista estimó que es previsible que se anuncien más tratos durante los seis próximos meses.
Esto será estupendo para los banqueros y los administradores de fondos de cobertura de riesgo. Los bancos de inversiones cosecharán millones de dólares en concepto de honorarios por asesoramiento, y los fondos de cobertura pueden ganar una fortuna comprando y vendiendo las acciones de las compañías pretendidas.
La imagen de los mercados financieros acabará por sufrir menoscabo. Lo menos que necesitan es otra burbuja. Y el ver a los financieros ganando fortunas mientras la gente común pierde su empleo producirá una ola de ira populista que ya se está gestando, destacó Lynn.
“Las fusiones y adquisiciones parecen estar a punto de recuperarse”, había remarcado el Credit Suisse Group en una nota a los inversionistas el mes pasado, y Lynn destacó que hay buenos motivos para estar de acuerdo con esa afirmación.
Por qué convienen las fusiones
Primero, en un clima económico difícil, las fusiones son una de las pocas maneras de aumentar las ganancias, ya que permiten comprar una compañía, racionalizarla, reducir los gastos y despedir empleados. Además, puede reducir la competencia mercantil, por lo que hasta puede permitir una leve suba de precios.
Es una ardua tarea, pero más fácil que conquistar mercados nuevos o lanzar productos nuevos en una economía mundial en que la mayoría de los consumidores están apretados.
Durante los próximos años, puede que sea la mejor manera de que los jefes ejecutivos sigan aumentando las ganancias a fin de justificar sus bonificaciones, destacó el artículo.
Oportunidades extraordinarias
Hay muchas oportunidades extraordinarias en la actualidad, opinó Lynn. Quienes han tenido el ojo puesto en un trato grande y estratégico por años, pero siempre se abstuvieron debido al costo, este es el momento de dar el golpe.
Si no se planea ejecutar ese trato ahora, mientras los mercados de valores están aún muy lejos de su apogeo, entonces es probable que nunca se efectivice.
Además, la financiación está barata. Si bien no hay mucho capital disponible, si el balance de una compañía está en condiciones razonables, y ésta puede recurrir a los mercados de bonos en busca de dinero, entonces podrá financiar ese trato de forma barata porque las tasas de interés están a mínimos históricos.
Siempre y cuando la compañía pretendida sea rentable, además se podrá financiar la compra a partir del flujo de caja e incluso obtener una ganancia puesto que el capital no está caro. De hecho, puede comprar la compañía gratuitamente, y eso será difícil de resistir.
Público receptivo
Los banqueros pueden valerse de cualquiera de esos argumentos y estar seguros de encontrar un público receptivo.
“Esperen ver una ola de tratos en sectores donde haya mucho margen para reducir los gastos mediante la combinación de negocios centrados en áreas como los productos de consumo, la minería y las telecomunicaciones”, destacó Lynn, quien agregó que tendrán lugar con creciente frecuencia en países de economías golpeadas por la crisis crediticia, porque las monedas están baratas.
Dónde están las oportunidades
Según explió el atrículo publicado por Bloomberg, para las compañías europeas, éste será un año estupendo para acometer una fusión grande en Estados Unidos.
En tanto, estimó que para casi todo el mundo, es un buen año para comprar una compañía del Reino Unido.
Asimismo, anticipó que habrá una ola de tratos en los sectores de aerolíneas e inmuebles comerciales, ambos muy afligidos por la recesión ya que se recuperarán pronto una vez que la economía mejore.
Resistencia social
Las fusiones siempre conllevan una reducción del personal. De hecho, éste suele ser el propósito de estos tratos.
Además, la idea de que los banqueros generen enormes honorarios intermediando operaciones que producen masivos despidos causará fuertes protestas, sobre todo porque la mayoría de esos honorarios los ganarán los bancos rescatados con dinero de los contribuyentes hace un año.
Una burbuja nueva
Asimismo, un auge de las fusiones creará una burbuja de acciones conforme aumente el número de las compañías pretendidas.
En este sentido, Lynn consideró que lo que la gente en los mercados debería estar pensando es cómo impedir que se inflen las burbujas, en vez de cómo empezar otra.
¿Provocar un frenesí financiero, generar enormes honorarios para los banqueros, y no preocuparse por las consecuencias que pueda haber a la larga? ¿No es ese el tipo de comportamiento que se supone que los mercados financieros traten de frenar?
Es muy posible que haya un auge de las fusiones. Pero si ocurre, solo puede extraerse una conclusión: No hemos aprendido nada de la crisis de los últimos 12 meses.
Fuente: infobaeprofesional.com

Los mercados empiezan a advertir que la recuperación de un sector podría despertar un nuevo frenesí, acompañado de enormes honorarios para los banqueros.

¿Se pregunta Ud. cuál puede ser la próxima burbuja financiera? Los analistas ya apuntan a un sector en particular: el auge de las fusiones.

Según un artículo pulicado por Matthew Lynn, de Bloomberg, abundan los indicios de que los mercados mundiales de capital se están preparando para el próximo frenesí, y esto ya se ve reflejado en la ola de ofertas de fusiones y adquisiciones.

Kraft Foods esta acechando al fabricante británico de golosinas Cadbury; la compañía minera Xstrata propuso aliarse con Anglo American y el fabricante de computadoras Dell acaba de adquirir Perot Systems, entre algunos de los casos más resonantes de los últimos tiempos.

Asimismo, el analista estimó que es previsible que se anuncien más tratos durante los seis próximos meses.

Esto será estupendo para los banqueros y los administradores de fondos de cobertura de riesgo. Los bancos de inversiones cosecharán millones de dólares en concepto de honorarios por asesoramiento, y los fondos de cobertura pueden ganar una fortuna comprando y vendiendo las acciones de las compañías pretendidas.

La imagen de los mercados financieros acabará por sufrir menoscabo. Lo menos que necesitan es otra burbuja. Y el ver a los financieros ganando fortunas mientras la gente común pierde su empleo producirá una ola de ira populista que ya se está gestando, destacó Lynn.

“Las fusiones y adquisiciones parecen estar a punto de recuperarse”, había remarcado el Credit Suisse Group en una nota a los inversionistas el mes pasado, y Lynn destacó que hay buenos motivos para estar de acuerdo con esa afirmación.

Por qué convienen las fusiones

Primero, en un clima económico difícil, las fusiones son una de las pocas maneras de aumentar las ganancias, ya que permiten comprar una compañía, racionalizarla, reducir los gastos y despedir empleados. Además, puede reducir la competencia mercantil, por lo que hasta puede permitir una leve suba de precios.

Es una ardua tarea, pero más fácil que conquistar mercados nuevos o lanzar productos nuevos en una economía mundial en que la mayoría de los consumidores están apretados.

Durante los próximos años, puede que sea la mejor manera de que los jefes ejecutivos sigan aumentando las ganancias a fin de justificar sus bonificaciones, destacó el artículo.

Oportunidades extraordinarias

Hay muchas oportunidades extraordinarias en la actualidad, opinó Lynn. Quienes han tenido el ojo puesto en un trato grande y estratégico por años, pero siempre se abstuvieron debido al costo, este es el momento de dar el golpe.

Si no se planea ejecutar ese trato ahora, mientras los mercados de valores están aún muy lejos de su apogeo, entonces es probable que nunca se efectivice.

Además, la financiación está barata. Si bien no hay mucho capital disponible, si el balance de una compañía está en condiciones razonables, y ésta puede recurrir a los mercados de bonos en busca de dinero, entonces podrá financiar ese trato de forma barata porque las tasas de interés están a mínimos históricos.

Siempre y cuando la compañía pretendida sea rentable, además se podrá financiar la compra a partir del flujo de caja e incluso obtener una ganancia puesto que el capital no está caro. De hecho, puede comprar la compañía gratuitamente, y eso será difícil de resistir.

Público receptivo

Los banqueros pueden valerse de cualquiera de esos argumentos y estar seguros de encontrar un público receptivo.

“Esperen ver una ola de tratos en sectores donde haya mucho margen para reducir los gastos mediante la combinación de negocios centrados en áreas como los productos de consumo, la minería y las telecomunicaciones”, destacó Lynn, quien agregó que tendrán lugar con creciente frecuencia en países de economías golpeadas por la crisis crediticia, porque las monedas están baratas.

Dónde están las oportunidades

Según explió el atrículo publicado por Bloomberg, para las compañías europeas, éste será un año estupendo para acometer una fusión grande en Estados Unidos.

En tanto, estimó que para casi todo el mundo, es un buen año para comprar una compañía del Reino Unido.

Asimismo, anticipó que habrá una ola de tratos en los sectores de aerolíneas e inmuebles comerciales, ambos muy afligidos por la recesión ya que se recuperarán pronto una vez que la economía mejore.

Resistencia social

Las fusiones siempre conllevan una reducción del personal. De hecho, éste suele ser el propósito de estos tratos.

Además, la idea de que los banqueros generen enormes honorarios intermediando operaciones que producen masivos despidos causará fuertes protestas, sobre todo porque la mayoría de esos honorarios los ganarán los bancos rescatados con dinero de los contribuyentes hace un año.

Una burbuja nueva

Asimismo, un auge de las fusiones creará una burbuja de acciones conforme aumente el número de las compañías pretendidas.

En este sentido, Lynn consideró que lo que la gente en los mercados debería estar pensando es cómo impedir que se inflen las burbujas, en vez de cómo empezar otra.

¿Provocar un frenesí financiero, generar enormes honorarios para los banqueros, y no preocuparse por las consecuencias que pueda haber a la larga? ¿No es ese el tipo de comportamiento que se supone que los mercados financieros traten de frenar?

Es muy posible que haya un auge de las fusiones. Pero si ocurre, solo puede extraerse una conclusión: No hemos aprendido nada de la crisis de los últimos 12 meses.

Fuente: infobaeprofesional.com

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Con el dólar planchado, las inversiones en pesos atrapan el interés de los ahorristas

Después del ruido que generaron los concursos preventivos de las cadenas de electrodomésticos Bonesi y Otero y los problemas financieros de Bazar Avenida, el volumen negociado de los fideicomisos se está recomponiendo, de la mano de la mayor liquidez que está teniendo el mercado de capitales.
Pero el rendimiento es aún más bajo que antes. Un fideicomiso rendía un 21,5% promedio al inicio del año y hoy corta por debajo del 15 por ciento. Aunque se trata de uno de los productos más atractivos para los inversores minoristas, los operadores no los recomiendan demasiado.
Carteras de inversión sugeridas por analistas
El analista de Maxinver Consultores, Julián Siri, explicó que para un inversor que desea acotar riesgos, con una visión de mediano plazo, es decir, mediados de 2010, se recomienda una cartera que cuente con dos tercios de activos en pesos y un tercio en dólares.
“Para los primeros recomendamos el Bonar V en pesos y el PRE9. En tanto, para los de dólar, nuestra recomendación pasa por el Boden 2015, con buen retorno potencial, y el Discount en dólares, bono que ha quedado rezagado respecto a su contraparte en pesos y al resto de la curva denominada en dólares”, dijo Siri.
Por su parte, el analista de Invertironline.com, Rodrigo Conde, sugirió para carteras de plazos superiores a seis meses una combinación de acciones y cheques de pago diferido, según el perfil de riesgo del inversor.
Para los más conservadores, Conde dijo que conviene apostar a los papeles de Cresud, Minetti, Siderar y Aluar. Respecto de las dos últimas explicó que “deberían repuntar bastante porque no tienen deuda financiera”. Para un inversor más agresivo, se concentraría en Tenaris y Petrobras porque “se estima que siga creciendo el valor del petróleo y, si no es así, la demanda”.
En Puente Hermanos, el operador Juan Ignacio Di Santo, sugirió combinar los cheques de pago diferido con obligaciones negociables de empresas multinacionales, como Petrobras Brasil, Quilmes, Loma Negra y Telefónica, para carteras conservadoras.
En las más riesgosas, Di Santo incluyó títulos públicos, como el Bonar V y el Bogar 2018. También las acciones de Tenaris, Petrobras Brasil, Banco Macro, Grupo Financiero Galicia y Pampa Energía. En esta cartera sumó los ETF (Exchange Traded Funds), índices que replican la evolución de otras cotizaciones, en este caso de la plata, de empresas productoras de gas natural, constructoras y tecnológicas.
En tanto, en Financial Design International (FDI), su presidente, Mariano Sardans, recomendó a un inversor tradicional enfocarse en combinaciones de depósitos a plazo fijo en pesos y dólares.
Es así como el panorama financiero y las sugerencias de los analistas que asesoran a particulares y empresas muestran una mayor participación de la moneda local en las carteras de inversión. Algo impensado en épocas pre-electorales.
Fuente:
Verónica Dalto
© iProfesional.com

Después del ruido que generaron los concursos preventivos de las cadenas de electrodomésticos Bonesi y Otero y los problemas financieros de Bazar Avenida, el volumen negociado de los fideicomisos se está recomponiendo, de la mano de la mayor liquidez que está teniendo el mercado de capitales.

Pero el rendimiento es aún más bajo que antes. Un fideicomiso rendía un 21,5% promedio al inicio del año y hoy corta por debajo del 15 por ciento. Aunque se trata de uno de los productos más atractivos para los inversores minoristas, los operadores no los recomiendan demasiado.

Carteras de inversión sugeridas por analistas

El analista de Maxinver Consultores, Julián Siri, explicó que para un inversor que desea acotar riesgos, con una visión de mediano plazo, es decir, mediados de 2010, se recomienda una cartera que cuente con dos tercios de activos en pesos y un tercio en dólares.

“Para los primeros recomendamos el Bonar V en pesos y el PRE9. En tanto, para los de dólar, nuestra recomendación pasa por el Boden 2015, con buen retorno potencial, y el Discount en dólares, bono que ha quedado rezagado respecto a su contraparte en pesos y al resto de la curva denominada en dólares”, dijo Siri.

Por su parte, el analista de Invertironline.com, Rodrigo Conde, sugirió para carteras de plazos superiores a seis meses una combinación de acciones y cheques de pago diferido, según el perfil de riesgo del inversor.

Para los más conservadores, Conde dijo que conviene apostar a los papeles de Cresud, Minetti, Siderar y Aluar. Respecto de las dos últimas explicó que “deberían repuntar bastante porque no tienen deuda financiera”. Para un inversor más agresivo, se concentraría en Tenaris y Petrobras porque “se estima que siga creciendo el valor del petróleo y, si no es así, la demanda”.

En Puente Hermanos, el operador Juan Ignacio Di Santo, sugirió combinar los cheques de pago diferido con obligaciones negociables de empresas multinacionales, como Petrobras Brasil, Quilmes, Loma Negra y Telefónica, para carteras conservadoras.

En las más riesgosas, Di Santo incluyó títulos públicos, como el Bonar V y el Bogar 2018. También las acciones de Tenaris, Petrobras Brasil, Banco Macro, Grupo Financiero Galicia y Pampa Energía. En esta cartera sumó los ETF (Exchange Traded Funds), índices que replican la evolución de otras cotizaciones, en este caso de la plata, de empresas productoras de gas natural, constructoras y tecnológicas.

En tanto, en Financial Design International (FDI), su presidente, Mariano Sardans, recomendó a un inversor tradicional enfocarse en combinaciones de depósitos a plazo fijo en pesos y dólares.

Es así como el panorama financiero y las sugerencias de los analistas que asesoran a particulares y empresas muestran una mayor participación de la moneda local en las carteras de inversión. Algo impensado en épocas pre-electorales.

Fuente:

Verónica Dalto

© iProfesional.com

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