Prestamos con cheques

El dólar amaga con despertar y todas las miradas vuelven a posarse sobre él

El escenario se veía tranquilo. Todo pasaba por el boom consumista. En medio de este clima, el billete verde trepó sigilosamente cinco centavos y el Gobierno en forma sorpresiva decidió controlarlo más de cerca. Las tasas de interés subieron. Las cinco causas que explican el cambio de contexto.

El dolar ha permanecido dormido durante buena parte de este último tiempo.

Y un simple amague, en el que mostró sus ganas de desperezarse, hizo que los ojos de los argentinos volvieran rápidamente a posarse sobre él.

Tras permanecer en posición horizontal, se levantó unos “cinco centavitos” (de $3,89 a $3,94) en poco más de un mes.

Suficiente para que los ahorristas, que lo tenían ahí medio olvidado –en medio de tanta fiebre por LCD y planes de 50 cuotas–, volvieran a prestarle atención y a ratificarle su cariño.

Así, incrementaron su volumen de compras y obligaron al Banco Central a vender billetes para evitar una suba mayor del tipo de cambio. La intervención tuvo lugar aun cuando se produjo un ingreso de u$s527 millones en una semana, procedentes de la exportación de soja.

Después de haberse verificado una compra de u$s3.347 millones en los primeros cinco meses del año, los analistas creen que se establecerá un “piso” de salida de dólares en torno de u$s650 millones mensuales, cifra nada despreciable para los tiempos que corren.

Así, se está consolidando “una salida de dólares estructural, con un ritmo que se va a mantener a lo largo del año, en coincidencia con un bajo atractivo para el ahorro en pesos”, considera Jorge Todesca, consultor y ex ministro de Economía.

Y las reacciones se notaron inmediatamente en el sistema bancario.

Por lo pronto, en mayo y por primera vez en el año, se registró una caída nominal de los depósitos a plazo fijo en pesos (aunque en términos reales venían bajando desde hacía ya varios meses).

Así las cosas, y para evitar que el “goteo” hacia el billete verde se profundizase, los bancos tuvieron que reaccionar y salieron a pagar un premio mayor por las colocaciones.

En este contexto, las tasas de interés -que eran una invitación a no depositar– comenzaron a escalar.

Para los analistas, estos movimientos anticipan un punto de inflexión en el mercado.

* Dólar en la disyuntiva: por un lado, se ve obligado a estar quieto para así cumplir su rol de “ancla contra la inflación”. Pero, por otro, tampoco puede permanecer tan inmóvil frente a una suba de precios que escala a un ritmo tres veces superior (generando atraso cambiario).

* Tasas en alza: este movimiento del billete verde, que no sube por ascensor pero sí debe hacerlo por escalera, empuja a un movimiento alcista de los tipos de interés para ajustarse a la mayor tasa de devaluación esperada para la divisa.

El dolar, obligado a escalar más de prisa
¿Por qué si sobran los dólares en el país -producto de la venta de soja al mundo- el Gobierno nuevamente se preocupa por controlar a quienes compran billete verde?

En realidad hay cinco factores que explican esta nueva “lupa oficial”

1. Las importaciones han crecido más de lo pensado. Esto, a pesar de los controles de Guillermo Moreno. En mayo aumentaron casi un 50%, muy por encima del repunte de las exportaciones (19%). Esto redujo la lluvia de divisas.

2. La fuga de capitales. Si bien no es la de años anteriores, ha vuelto a incrementarse. En el primer semestre de 2009 había promediado los u$s1.900 millones mensuales. Ahora, como “piso estructural” ya se habla de unos u$s650 millones.

3. La crisis del euro, que hizo más atractivo al dólar. Los problemas del Viejo Continente hicieron que los inversores del mundo volvieran a buscar refugio en la moneda estadounidense. Según estimaciones del economista Miguel Angel Broda, sólo en marzo ingresaron a los Estados Unidos capitales por u$s140.000 millones.

4. La pérdida de competitividad. Genera una presión extra y en ascenso. Cabe destacar que el real brasileño se ha ido abaratando durante 2010, al pasar de u$s1,70 hasta el nivel actual de u$s1,80 -tras tocar un pico de u$s1,90 días atrás-. Así, se ve favorecido el ingreso de productos brasileños y se dificulta la venta de artículos argentinos (a lo que debe agregársele que un país tiene una inflación cinco veces superior al otro).

5. El billete verde se torna cada vez más barato para los argentinos. El hecho de escalar muy por debajo de la inflación y las subas salariales lo hicieron más atractivo y accesible para el bolsillo de la sociedad. Y esta tendencia se profundizará conforme transcurra el tiempo.

Economistas de peso, como el ex ministro y candidato presidencial Ricardo López Murphy, han venido advirtiendo que hacia finales de este año se evidenciará una preferencia del público por la divisa.

“Ante una tasa de devaluación que va mucho más lenta que la suba de precios, con más razón el público tenderá a pasarse al dólar, porque lo ve barato”, señalaba.

Y adelantaba que la dolarización de los ahorros se dará “de una manera más acentuada de lo que hemos visto hasta ahora”.

Este contexto, marcado por una mayor tentación de atesorar billete verde y un alza en la fuga de capitales, dio lugar a que los analistas ajusten sus pronósticos alcistas. Así, el repunte esperado para el dólar pasó de un 8% a un 11 por ciento.

“Es evidente que hoy las expectativas de devaluación se corrieron al alza, y en los mercados de futuros se ubica en 11,5%, de aquí a un año”, indica Marina dal Poggetto, economista del Estudio Bein.

Quizá dicha cifra sea baja aún, si se tiene en cuenta que no es ni la mitad de la inflación esperada. Pero sí es suficiente como para pensar que la quietud que reinó hasta hace poco podría verse seriamente amenazada.
Marca a presión sobre el dólar
“Si el Gobierno repentinamente empieza a lanzar medidas para controlar la compra de dólares, la gente tiende a pensar que es porque algo raro está pasando”, expresó off the record el directivo de una entidad bancaria.

El ejecutivo se refirió al anuncio del Banco Central que obliga a que toda adquisición mayor a los u$s20.000 mensuales sea realizada desde una cuenta bancaria y con la justificación patrimonial que acredite el origen de los fondos.

Su razonamiento es compartido por varios analistas, que argumentan que el mayor monitoreo generará efectos contraproducentes.

“Históricamente, el objetivo de frenar la dolarización mediante la aplicación de controles nunca se logró”, advierte el economista Carlos Melconian.

“Cuando hay una inflación del 25% anual y el sistema bancario no paga esa tasa, porque no tiene necesidad, y si uno no quiere comprar un auto o una pantalla para ver el Mundial, tiene que buscar un destino para el dinero. Y entonces compra dólares”, señala el analista.

Melconian sostiene que, aun con la aplicación de los nuevos controles, el ahorro en divisas continuará a un ritmo fuerte. Y remarca que este escenario sólo puede sostenerse por los ingresos del “yuyito”, que permite alimentar el apetito verde que hay desde el sector privado.

“La oferta de entre u$s15.000 M y u$s20.000 M anuales permite que la gente compre y el Banco Central también. Es una dilapidación, que sólo es posible por la bendita soja”, sostiene Melconian.

Los plazos fijos pierden terreno
En este contexto, desde los propios bancos, anticipan que las tasas de interés que pagan los plazos fijos –para ajustarse al actual escenario– han comenzado a subir y, de estar por debajo del 10% anual, pasarán a ubicarse cerca del 12 por ciento.

“La suba de tasas, que viene a partir de ahora, buscará seguir el movimiento del dólar”, afirma Carlos Raunich, desde Banco Privado.

Los números que difundió el Banco Central llamaron la atención. Porque pusieron en evidencia que se produjo la primera caída nominal en el dinero depositado a plazo fijo: se pasó de un saldo de $69.400 millones (abril) a $68.500 millones (mayo).

Más aún, en términos reales, la caída se venía dando desde fines del año pasado.

Ocurre que, en los primeros cinco meses del 2010, el monto depositado creció un 3,7% frente a una inflación acumulada de un 11 por ciento.

Y aunque la suba de precios hubiese sido cero, también se observa una caída real: el monto en que subieron los plazos fijos fue menor a la tasa de interés pagada en ese período.

En efecto, a comienzos de año la misma promediaba 10% anual, de manera que en los cinco meses transcurridos -sólo por efecto de acumulación proporcional de intereses ganados- el saldo del sistema debería haber aumentado un 3,9%. Pero lo hizo apenas el 3,7 por ciento.
Dal Poggetto opina que lo que quedó en evidencia con la salida de depósitos de los pequeños ahorristas es que hay “inconsistencia entre las tasas de los plazos fijos y las expectativas de devaluación”.

Su visión es que no habrá una recuperación en el atractivo de los depósitos bancarios, ya que seguirá habiendo una fuerte brecha entre los tipos de interés que se pagan en relación con la suba de precios.

Y señala que los ajustes al alza de los mismos sólo buscarán aproximarse a las expectativas de devaluación.

Las tasas y el efecto Mundial
En todo caso, parece claro que si alguna de las variables sacrificará su preminencia, serán los depósitos bancarios.

“Hay un desahorro generalizado, y por eso el público se ve menos propenso a dejar su dinero en los plazos fijos”, advierte Pablo Schiaffino, economista jefe de la consultora Chi Square.

Agrega que, de todas formas, “no hay una situación de pánico sistémico, por eso no va a darse una salida masiva, y eso justificará que la suba de tasas sea gradual”.

En tanto, para algunos, hay un antes y un después, que estará marcado por el Mundial de fútbol.

“Junio va a ser tranquilo, pero es un caso atípico, porque el Mundial hace que la gente desatienda lo político y se congelen muchas estrategias comerciales. Pero luego empieza un momento diferente, dominado por un clima más volátil”, pronostica Gustavo Giraldez, director de ZonaBancos.com y ejecutivo de banco Meridian.

Para este analista, lo que viene es una aceleración por doble vía: en el deslizamiento del dólar y en la suba de las tasas.

“Hasta el momento, lo que posibilitaba el crecimiento de los depósitos era la inmovilización del dólar. Pero ahora la situación empieza a cambiar, y se va a notar con mucho más fuerza luego del Mundial”.

Fuente: iprofesional.com

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