Prestamos con cheques

Confirmado: acuerdan con Brasil la emisión de pesos argentinos

La Casa de Moneda de la Argentina y la de Brasil conformaron una Unión Transitoria de Empresas (UTE) para fabricar billetes (especialmente de $ 100 y de $ 50) para hacer frente a las necesidades de efectivo propias de fin de año. Fue la solución que encontró el Gobierno para suplir los problemas locales para la fabricación de efectivo, ante el fuerte incremento en la necesidad de emisión.
En realidad, los billetes serán emitidos en Brasil, pero la Argentina proveerá el papel, la tinta y los numerarios (es decir su numeración). Según pudo averiguar este diario, el problema de la Casa de Moneda finalmente no pasó por la rotura de maquinaria. Simplemente, no daría abasto con su actual tecnología para emitir los billetes que hacen falta para proveer al mercado interno, con una inflación del 25% que exige mayor circulación de efectivo.
La falta de billetes, o como mínimo el temor a un faltante, había generado que los bancos decidieran guardar todo lo posible para evitar inconvenientes. El problema se hizo especialmente complejo en aquellos bancos «pagadores», en particular aquellos que tienen muchas cuentas sueldo y los que les pagan a los jubilados.
El Banco Central ya les había anunciado a principios del mes pasado que podrían generarse algunos inconvenientes con la emisión de billetes, por lo que solicitó a las entidades que fueran cautelosas con la entrega del efectivo.
La situación generó una fuerte contracción del crédito para las pymes, especialmente en lo que es el descuento de cheques contra la entrega de efectivo. Esto se sintió particularmente con aquellas empresas que operan con mucho efectivo, es decir las que se mueven en el mercado informal. Los cheques que reciben no pueden acreditarlos en cuenta y deben descontarlos en bancos, a través de terceros. Esta operatoria estuvo virtualmente frenada en los últimos 30 días.
La gran preocupación pasaba por el agravamiento de esta situación de cara a fin de año. Los niveles de consumo por las fiestas crecen a sus picos del año, las empresas pagan sueldo y aguinaldo y estacionalmente «vuela» la cantidad de efectivo en las calles.
En las últimas dos semanas también se produjo un pico de las tasas de interés, tanto interbancarias como la Badlar (plazos fijos mayoristas) ante las necesidades puntuales de algunos bancos privados por conseguir más recursos frescos. La situación recién ahora se está normalizando, ante una fuerte inyección de pesos por parte de la banca pública, que compró Lebac a entidades privadas. También el Central había inyectado $ 1.200 millones la semana pasada, al no absorber la totalidad de los títulos que vencían en la última licitación.
Ante este panorama de tasas en alza y la proximidad de fin de año se apuró un acuerdo con Brasil para que finalmente puedan emitirse los billetes que hoy la Casa de Moneda local no está en condiciones de entregar. El BCRA ya había dispuesto que no se destruyeran los billetes deteriorados de $ 100 para que no se agrave el problema.
En el Congreso hay proyectos de ley incluso para que el Gobierno comience a emitir billetes de $ 200 y reducir así a la mitad los que hacen falta para hacer frente a la necesidad de efectivo. Esta alternativa, sin embargo, fue negada de plano por el Gobierno, ya que sería reconocer la elevada inflación (para el INDEC es casi un tercio de lo que sucede en la realidad).

La Casa de Moneda de la Argentina y la de Brasil conformaron una Unión Transitoria de Empresas (UTE) para fabricar billetes (especialmente de $ 100 y de $ 50) para hacer frente a las necesidades de efectivo propias de fin de año. Fue la solución que encontró el Gobierno para suplir los problemas locales para la fabricación de efectivo, ante el fuerte incremento en la necesidad de emisión.

En realidad, los billetes serán emitidos en Brasil, pero la Argentina proveerá el papel, la tinta y los numerarios (es decir su numeración). Según pudo averiguar este diario, el problema de la Casa de Moneda finalmente no pasó por la rotura de maquinaria. Simplemente, no daría abasto con su actual tecnología para emitir los billetes que hacen falta para proveer al mercado interno, con una inflación del 25% que exige mayor circulación de efectivo.

La falta de billetes, o como mínimo el temor a un faltante, había generado que los bancos decidieran guardar todo lo posible para evitar inconvenientes. El problema se hizo especialmente complejo en aquellos bancos «pagadores», en particular aquellos que tienen muchas cuentas sueldo y los que les pagan a los jubilados.

El Banco Central ya les había anunciado a principios del mes pasado que podrían generarse algunos inconvenientes con la emisión de billetes, por lo que solicitó a las entidades que fueran cautelosas con la entrega del efectivo.

La situación generó una fuerte contracción del crédito para las pymes, especialmente en lo que es el descuento de cheques contra la entrega de efectivo. Esto se sintió particularmente con aquellas empresas que operan con mucho efectivo, es decir las que se mueven en el mercado informal. Los cheques que reciben no pueden acreditarlos en cuenta y deben descontarlos en bancos, a través de terceros. Esta operatoria estuvo virtualmente frenada en los últimos 30 días.

La gran preocupación pasaba por el agravamiento de esta situación de cara a fin de año. Los niveles de consumo por las fiestas crecen a sus picos del año, las empresas pagan sueldo y aguinaldo y estacionalmente «vuela» la cantidad de efectivo en las calles.

En las últimas dos semanas también se produjo un pico de las tasas de interés, tanto interbancarias como la Badlar (plazos fijos mayoristas) ante las necesidades puntuales de algunos bancos privados por conseguir más recursos frescos. La situación recién ahora se está normalizando, ante una fuerte inyección de pesos por parte de la banca pública, que compró Lebac a entidades privadas. También el Central había inyectado $ 1.200 millones la semana pasada, al no absorber la totalidad de los títulos que vencían en la última licitación.

Ante este panorama de tasas en alza y la proximidad de fin de año se apuró un acuerdo con Brasil para que finalmente puedan emitirse los billetes que hoy la Casa de Moneda local no está en condiciones de entregar. El BCRA ya había dispuesto que no se destruyeran los billetes deteriorados de $ 100 para que no se agrave el problema.

En el Congreso hay proyectos de ley incluso para que el Gobierno comience a emitir billetes de $ 200 y reducir así a la mitad los que hacen falta para hacer frente a la necesidad de efectivo. Esta alternativa, sin embargo, fue negada de plano por el Gobierno, ya que sería reconocer la elevada inflación (para el INDEC es casi un tercio de lo que sucede en la realidad).

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