Tarjetas: bancos cobran hasta 20 veces más que otros al momento de renovar los plásticos

Los cargos pueden ir desde los $45 a los $900. A esto se suma la alta dispersión en los gastos por resúmenes de cuenta y las elevadas tasas por financiar saldos impagos, que pueden trepar a casi un 70%. El Congreso tratará una iniciativa que apunta a establecer un tope a los cargos administrativos.

Uno de los slogan publicitarios más recordado es aquél que dice “pertenecer tiene sus privilegios”.

Parafraseándolo, también se puede afirmar que “ser parte de” suele estar asociado a elevados costos en concepto de cargos administrativos o renovaciones.

Claro está, que todo dependerá del plástico con el que se cuente, pues esos gastos pueden representar un desembolso anual que va desde los $45 a los $900.

Es decir, una brecha de 20 veces entre aquellos que resultan más baratos y los más caros.

Estas cifras surgen del Régimen de Transparencia elaborado por el Banco Central.

A la hora de “facturar” no existen diferencias ni por tamaño ni por origen de las instituciones.

En efecto, si se considera el grupo de las que cobran las comisiones más elevadas, en el mismo conviven las más diversas categorías, como el Galicia, el Bersa, el Nuevo Banco de Santa Fe, Masventas o las provinciales, como el de Santa Cruz.

En el extremo opuesto se da una situación similar: dos son entidades minoristas pequeñas, dos ex bancos provinciales y otra orientada principalmente al segmento de pequeñas y medianas empresas.

La primera sensación es la de suponer que esta enorme diferencia responde a cuestiones tales como el límites de gasto y financiamiento que ofrecen. Pero no es así.

En muchos casos se cobra la misma comisión, ya sea en el caso en que los ingresos mínimos requeridos (para hacerse de una tarjeta) sean de apenas $1.000 o en el de los plásticos conocidos como “Platinum”, para los cuales se requiere una entrada mensual superior a los 10.000 pesos.

A efectos de poner dichas cifras en contexto, cabe destacar que el monto que debe afrontarse en concepto de renovación anual – en el caso de las tarjetas más onerosas – supera en más del 25% al consumo promedio mensual de un mes clave, como puede ser diciembre.

Si el cálculo se realiza en función de la media de las comisiones ($350), entonces equivale a medio mes de consumo, siempre considerando el promedio de gasto por mes del total de titulares de tarjetas.

Los “drivers” del negocio
En la actualidad circulan en el país poco más de 30 millones de plásticos, con un volumen de cuentas activas (aquellas que reciben resúmenes) que supera levemente los 20 millones.

Esta cifra es de por sí significativa, pues indica que – en promedio – una de cada dos personas utiliza este instrumento como mecanismo de financiación.

Tal como puede apreciarse en el siguiente cuadro, la deuda total de los particulares con las entidades bancarias asciende a unos $30.000 millones.

Vale decir, creció nada más y nada menos que casi el 50% en un año.

¿Por qué esta dispersión? Entre otras cuestiones el target de cliente al que se apunta, su nivel de ingresos y el mayor riesgo crediticio explican el por qué ese cargo puede resultar más del triple.

Los costos de emisión también “tienen algo que decir”, dado que pueden incrementar considerablemente el costo financiero total.

Estos van desde los $6,00 -para los productos ofrecidos por el Standard Bank – hasta cuatro veces esa cifra, tal como sucede en el caso de los poseedores de Tarjeta Naranja.

El ajuste de las comisiones
Tras un período de relativa calma, a partir del segundo semestre de 2010 muchas entidades comenzaron a anunciar a sus clientes sucesivos incrementos en las comisiones ligadas a los plásticos que, en varios casos, ascendieron a un 30 por ciento.

Pero la seguidilla de aumentos se extendió a este año. Así, los bancos de primera línea informaron nuevos ajustes que comenzaron a regir en febrero, en tanto que otros los aplicarán a partir del mes en curso.

La decisión fue adoptada, entre otros motivos, ante la merma de ingresos, producto de las medidas adoptadas por el Banco Central para incentivar el uso de medios electrónicos de pago.

De acuerdo a fuentes del sector, de todas las disposiciones puestas en marcha, la que más afectó a la rentabilidad de las entidades fue la de imponer “costo cero” para las transferencias de hasta 10.000 pesos.

Para aquellas instituciones con grandes redes de sucursales se estima que dicha rentabilidad se vio afectada hasta en un 3 por ciento. No es casual que las mayores comisiones por renovación se den en los grandes bancos.

“Además, pesaron significativamente los mayores gastos operativos, que impulsaron un reacomodamiento en los costos de los productos con mayor volumen”, sostuvo Gustavo Giraldez, directivo de ZonaBancos.

Esta modificación en la normativa obligó a las entidades a compensar la pérdida de esta fuente de entrada de dinero.

En el caso de los gastos de emisión, es llamativo que algunas de ellas que reemplazaron el envío del resumen en papel por medios electrónicos, aún lo sigan cobrando.

“Todos estos ingresos que se dejaron de percibir se están trasladando a los costos administrativos de los plásticos. De hecho, algunos ya informaron a sus clientes de los nuevos precios para sus pack de productos”, reconoció el directivo de una entidad de primera línea que pidió no ser mencionado.

El Congreso posa su mirada en las tasas
El Senado de la Nación analizará, en su primera sesión del año, un proyecto que apunta a obligar a los emisores de plásticos a comunicar a sus clientes los montos de endeudamiento, como así también a ponerle un tope a los cargos administrativos.

En forma paralela, se estudiarán propuestas pendientes del año legislativo anterior que tienen por objeto regular los intereses que se cobran por el uso de tarjetas y los gastos de emisión.

También están carpeta las propuestas de los diputados Gerardo Milman y Carlos Heller tendientes a establecer un nuevo marco a la actual ley de entidades financieras.

La iniciativa impulsada por el primero tiene como finalidad proteger y otorgar garantías a los usuarios de créditos y depósitos bancarios.

En tanto, la del segundo apunta a que todo el sistema bancario  sea considerado un “servicio público”, de modo tal que el Estado pueda regular algunas cuestiones como ser el costo de los préstamos.

Hay mucho dinero en juego y la ley que se promulgue será la que defina la forma que tomará el sistema financiero.

También, determinará cuáles serán los derechos de los usuarios, así como también las condiciones de tasas, costos y créditos que deberán afrontar todos los argentinos.

Publicado en Créditos,General,Información,Noticias | Sin Comentarios

La inversión es el talón de Aquiles de la economía argentina

El ex director Ejecutivo de la Fundación ExportAr, Marcelo Elizondo, dice que la inflación en los costos de producción es un problema para captar inversores. Sostiene, además, que medidas como las licencias no automáticas son útiles pero no suficientes ante una balanza comercial que se achica.

Tres presidentes, siete ministros de Economía y tres cancilleres vio pasar en sus ocho años al frente de la Fundación ExportAr. Siete años en los que estuvo cómodo, con autonomía, con respaldo profesional. Un año en el que no. Fue el último. En febrero de 2010, Marcelo Elizondo fue removido como titular de la institución del Estado encargada de promover las exportaciones argentinas en el mundo. “Se empezaron a ver sutiles diferencias de visión. Y nosotros no éramos policy makers, sino service providers”, aclara.
El hoy director de la Escuela Internacional de Negocios de la UCES pone luces y sombras sobre el comercio exterior. Asegura que el país se encuentra en un momento histórico como productor de alimentos, pero que “la subida de las importaciones arroja luces amarillas”. Y, ante todo, resalta la falta de inversión. ”Es insuficiente para acompañar el crecimiento de la demanda internacional y la doméstica”, señala. 

l En un escenario con licencias no automáticas, ¿cómo es trabajar en la Argentina con el tema de las exportaciones?
- Para los exportadores, el componente de dificultad es que la capacidad instalada de la economía está trabajando casi al máximo. La Argentina tiene poco margen para incrementar su oferta exportable, a menos que se observe un shock de inversiones. Esto tiene que ver con lo que para mí es el principal problema de la Argentina mirando al mundo, que no es sólo la falta de inversión de los exportadores, sino que también es la falta de inversión en los prestadores de servicios a esos exportadores, como es el caso de la energía. Sí veo, en los últimos 18 meses, más interés de las empresas extranjeras por invertir en el país.
l ¿Por qué se da eso?
- Tiene que ver con distintos factores. Hay un mundo que antes no tenía problemas y ahora sí. Salvo por Alemania, la economía europea está planchada. Muchos países emergentes se han vuelto caros, como China, Brasil. Otros países con una tradicional actividad económica intensa, como los Estados Unidos y Japón, tienen sus propias dificultades. Entonces, mercados como los de Argentina empiezan a aparecer un poco más en la lupa de quienes están mirando con más intensidad. Esto no implica que el país aún tenga serios problemas de reputación, jurídicos, el Club de París y la minoría de bonistas que quedaron fuera del canje, que hacen que muchos que quieran invertir no lo puedan hacer. 
l ¿Cuál es la verdadera importancia de tener una balanza comercial superavitaria?
- Al tener una desvinculación financiera con el mundo, el país depende mucho de los flujos comerciales. Si uno mira la película desde fines de 2001, cuando termina la convertibilidad, hasta fines de 2010, la balanza comercial argentina no muestra un gran desequilibrio: las exportaciones suben un 160%, y las importaciones un 155%. Hay cierta paridad. Lo que ocurrió es que en los primeros seis años posteriores a la devaluación, la Argentina tuvo enormes incentivos para exportar, y muchos desincentivos para importar. Entonces, las importaciones desde 2001 a 2005 crecieron sólo un 35%. Pero desde 2006 hasta ahora, crecieron un 100%. Se encienden luces amarillas porque hay una velocidad de subida de las importaciones que es mayor que la de las exportaciones. 
l Además del control de precios, hay medidas como el mayor control en la compra-venta de dólares, sobre lo que se importa. ¿Son efectivos para equilibrar la balanza?
- La balanza comercial se está achicando, y no es fácil modificar esa diferencia de fuerza a través de herramientas coyunturales, como las licencias no automáticas. Son útiles, son instrumentos legítimos, en algunos casos exitosos, pero para detener incrementos esporádicos. Cuando el país muestra un incremento sustancial en el corto plazo en la importación de bienes de capital, de consumo, de combustible y de energía, de autos y autopartes, estamos ante una situación que marca una diferencia estructural. 
l ¿Cuáles son las importaciones que más han crecido?
- Por lejos, en los últimos cinco años es la importación de energía y combustibles. Ahí se ve la incapacidad de abastecer la demanda doméstica.
l A nivel mundial, se vive un debate en torno a los precios máximos para las commodities, y la Argentina parece tener una política exterior distinta a la que tiene dentro del país. El ministro Boudou dijo que no hay que tener precios máximos. ¿Es lógico ese doble discurso?
- No parece muy consistente. La Argentina está diciendo en la reunión del G-20, cuando aparece el problema del incremento de los precios de alimentos, “no intervengamos en los mercados a través de regulaciones de precios”. En eso tiene razón. En primer lugar, defiende sus intereses. El 57% de las exportaciones de 2010 son productos de origen agropecuario, primarios y procesados. También tiene razón en términos de lo que la experiencia muestra cuando el mundo reclama más alimentos: hay que dar incentivos a los productores para que la oferta mundial se eleve, y eso no ocurre si aparecen interferencias sobre precios y desincentivos para la producción. 
l ¿Entonces, ¿dónde aparece la inconsistencia?
- Fronteras adentro. El país salió a decir al mundo “no hagan lo que a nosotros, cuando lo hicimos, nos dio malos resultados”. Es el caso de las carnes. Ahí la dificultad aparece en la producción y en el abastecimiento. El consumo de carne doméstica en la Argentina bajó de más de 70 kilos a menos de 50 kilos per cápita. La experiencia indica que la Argentina se equivoca en el mantenimiento de excesivas regulaciones internas, por más que tenga razón en lo que se dice hacia fuera. Si miramos la evolución de las exportaciones, se dio una evolución increíble. En los últimos cinco años, la cantidad de productos manufacturados de origen industrial que se exportan superan a la cantidad de origen agropecuario.
l Es un cambio de tendencia…
- Es que todas las trabas que se colocaron a la producción de alimentos elaborados, como aceites vegetales, procesados de frutas, lácteos, carnes, han impedido que crezca la oferta exportable como lo debería haber hecho por la competitividad natural que tiene. No está mal que hayan crecido los industriales, pero probablemente, los manufacturados de origen agropecuario hubieran crecido mucho más sin restricciones.
l Siempre se habla de la suerte que trae ser el granero del mundo. ¿Cambió esto a partir de la crisis en Europa, del tema de Egipto, de Libia? ¿Cómo está hoy el escenario global para un país como el nuestro?
- Si no estamos en el mejor momento histórico de la Argentina, es un momento que empata ese momento histórico. La demanda de alimentos no sólo ha crecido, sino que se prevé que crezca mucho más. De aquí a 20 años, se espera que la región del mundo en la que exista un mayor incremento de oferta de alimentos sea el eje Brasil-Argentina. Un 75% de las exportaciones argentinas se dirige hacia las economías emergentes. Faltan incentivos para que la producción suba y pueda responder al ritmo de crecimiento de la demanda.
l ¿Y son incentivos políticos?
- Hay varios. El talón de Aquiles de la economía argentina es la inversión. Es insuficiente para acompañar el crecimiento de la demanda internacional y la doméstica. En particular, hay que generar mayor inversión extranjera directa, que es donde quedamos rezagados. En los últimos tres años hemos sido superados no sólo por Brasil y México, sino también por otros países como Colombia, Chile y Perú.
l Uno de los vicios de los industriales locales es la relación peso-dólar. ¿Es competitivo un dólar a $ 4,06 o una depreciación del peso puede ayudar?
- Si comparamos el tipo de cambio con el de cinco años atrás, es claramente menos competitivo. Si lo comparamos con el de los mercados que nos vinculamos, en realidad no es tan lineal. Contra el dólar nuestro peso ha crecido, pero así lo hicieron otras monedas, como el real. Y eso compensa la pérdida de competitividad doméstica, porque enviamos muchos de nuestros productos a esos mercados. La apreciación del real ha sido una gran noticia para la Argentina en los últimos años. Nosotros mandamos a Brasil más de 1/4 de todo lo que le vendemos al mundo.
l ¿Y no hay temor de que Brasil devalúe su moneda?
- No tenemos injerencia en la política cambiaria de Brasil, más allá de que es nuestro principal socio. Hay que tener un vínculo fluido para, por lo menos, poder contar con información. En el corto plazo, no creo que Brasil devalúe. Está recibiendo una enorme cantidad de dólares del exterior, y tiene negocios para que sigan llegando dólares: el Mundial, los Juegos Olímpicos. Pero es una contingencia que hay que tener en la agenda, como muchas otras. No sería descabellado que a fines de este año suba la tasa de interés en los EE.UU. y se fortalezca el dólar. No sabemos qué va a pasar con los avatares políticos en el mundo emergente. Uno tiene que estar preparado para soluciones de contingencia, pero preocupándose por lo que uno puede hacer.
l En la línea de lo que se puede hacer, se hablan de paritarias que rondan el 30%. ¿Esto incide en el comercio internacional a la hora de captar inversores?
- Más que las paritarias, el problema es la inflación. La inflación de los costos de producción es un problema, la presente y la potencial: qué va a pasar cuando se eleven más las tarifas, cuando el costo financiero se incremente aún más. Detrás de las paritarias tenemos una causa. Hay una inflación que, según los que la miden, se ubica entre un 25 y 30% para este año. Ése es un problema serio. Para los negocios internacionales, el valor central es la estabilidad. Hay clientes que me han dicho “tengo que ajustar el precio”, y no lo entienden. Porque la Argentina tiene inflación en dólares, en reales. Y la inflación de costos afecta no sólo a la competitividad, sino también a la predictibilidad. Los negocios internacionales requieren de una visión de mediano plazo.
l ¿Y eso es clave para renovar los contratos?
- Sí, todo lo que conspire contra la predictibilidad es un problema. Hoy hay empresarios que se resisten a firmar contratos de aprovisionamiento de potenciales clientes externos porque no saben cuáles serán los costos de producción en moneda dura de aquí a un año. Como además la demanda doméstica está dinámica e intensa, prefieren rechazar este tipo de contrato. La inestabilidad hace que no se invierta y no haya compromiso. Éste es un problema que debería ser resuelto rápidamente.

Publicado en General,Información | Sin Comentarios

Se viene el “cerrojo” y crecen las voces de alerta por subas de precios y represalias contra el país

Si bien el lunes próximo entrarán en vigencia las cerca de 200 nuevas licencias no automáticas que implementó el Ministerio de Industria, por los feriados, los empresarios del sector importador tendrán que comenzar a lidiar con ellas desde el miércoles. 

En este contexto, desde la Cámara de Importadores (CIRA) salieron a negar que exista una “avalancha” de productos del exterior y que hayan existido prácticas para burlar esta inminente entrada en vigencia de las nuevas licencias de importación. 

”La CIRA desea desmentir enfáticamente que esté ocurriendo tal situación generalizada, más allá del normal devenir de compras externas ya previstas con anterioridad para llegar al país en esta fecha, a través de programas normales de abastecimiento”, dispararon a través de un documento. 

”La Resolución mencionada lleva además muy pocos días de publicada, lo que en la práctica comercial también impediría que tal hipotético movimiento de anticipación a su entrada en vigencia hubiera contado con el tiempo suficiente para precipitar ese fenómeno”, recalcaron. 

Cabe recordar que, en los últimos días se habían escuchado versiones de que los depósitos fiscales estarían abarrotados debido a esta nueva situación, y que tanto sus costos como los de transportistas y servicios de seguridad de traslado habrían incrementado significativamente sus costos, especulando con esas necesidades “extraordinarias”. 

”En el caso de los depósitos fiscales, hemos hablado con la Cámara que los agrupa y nos han asegurado que los incrementos interanuales de sus servicios se encuentran entre el 10 y 15%, habiendo absorbido para ello subas sustanciales que han debido afrontar de salarios y otros costos operativos. Con respecto a su disponibilidad actual de espacio, nos han manifestado que están trabajando a altos niveles de ocupación, pero que esa situación viene desde la recuperación de la última crisis internacional y no de ahora”, sostuvieron desde la CIRA. 

Precios y producción
Por su parte, el presidente de la CIRA, Diego Pérez Santisteban, advirtió esta que las 200 nuevas licencias no automáticas que aplicará el Gobierno importaciones podrían impactar en las líneas de producción interna.

“Hay preocupación” entre varias firmas privadas reconoció Santisteban y dijo que “cuesta encontrar la razón para una escalada de este tamaño”, en referencia a las mayores barreras que entraran en vigencia en pocos días a las compras externas.

“Llama la atención la sobrereacción; cuando una medida reacciona fuerte contra algo que no lo es, uno no sabe cuál es el problema”, agregó el representante de los empresarios y aclaró que la Argentina “no va a en un déficit comercial, con un nivel de reservas tan alto que tiene”.

Santisteban aseguró que con estas medidas lo único que se logra es “generar incertidumbre” y advirtió que “cuando en un mercado uno influye para afectar la competencia puede haber deslizamientos de precios”.

El titular de CIRA alertó además que restringir y cerrar las importaciones “es factible y casi inmediato” que otros países tomen sanciones contra la Argentina. “Todo país que compra también quiere vender y con estas medidas uno se expone a que algún países se moleste”, afirmó.

Publicado en General | Sin Comentarios

Debuta el Senado con control de tasas a tarjetas

Oficialismo y oposición quisieron comenzar el año en el Senado haciendo los deberes: en una reunión de Labor Parlamentaria acordaron un temario de proyectos para debatir en la sesión prevista para el 16 de marzo. Siguiendo el pedido de Cristina de Kirchner del martes pasado, decidieron sesionar, pero para debatir proyectos no conflictivos. Pero aunque esos temas no generen roces entre los bloques, sí tienen impacto en el país.

Así, en la inocente sesión que se plantea para dentro de 15 días, se incluyeron desde el tratamiento de los proyectos que modifican toda la legislación sobre tarjetas de crédito hasta el debate de los informes de la Auditoría General sobre el funcionamiento de la APE, la administradora que reparte fondos a las obras sociales para tratamientos especiales, o el polémico OCCOVI.

En el caso del régimen de tarjetas de crédito, los senadores habilitaron proyectos para obligar a las empresas a comunicar a sus clientes el monto de endeudamiento tomado o limitaciones en los cargos administrativos que los emisores pueden cobrar. Pero al mismo tiempo el recinto habilitará los proyectos pendientes para regular los intereses que cobran las tarjetas y los costos de emisión, uno de los temas más complicados que aguardan en el Congreso.

Agenda

Los jefes de bloque tuvieron ayer una reunión de Labor Parlamentaria para plantear los temas de la agenda por lo menos para empezar el año con una sesión mensual. Allí, radicales, kirchneristas y el Peronismo Federal decidieron que el Senado sesionará dos veces por mes, los segundos y cuartos miércoles. En marzo, entonces, tocó el turno el 16 y el 30.

En esas sesiones Miguel Pichetto volverá a pelearse con el jujeño Gerardo Morales por la modificación de la composición de las comisiones de Asuntos Constitucionales, Presupuesto y Hacienda y Acuerdos, cuya mayoría la tiene la oposición.

En esos tres cuerpos el oficialismo tiene 6 miembros, aunque mantiene la presidencia, y la oposición 9, lo que le garantiza bloquear cualquier dictamen kirchnerista.

Pichetto ya planteó esta semana, antes de la sesión preparatoria del Senado, que su bloque casi alcanza, con aliados, los 37 votos del quórum. Pero aunque no sea exactamente así, exigirá que se compense con un lugar en cada una de esas bancas.

Dictámenes

A partir del 16 de marzo, entonces, llegarán al recinto del Senado los dictámenes de la Comisión Mixta Revisora de Cuentas sobre el funcionamiento del OCCOVI, la APE y la ONCCA. En cualquiera de esos asuntos la AGN fue lapidaria con la falta de controles y documentación, lo que en muchos casos termina en recomendaciones a la Justicia para que intervenga. Esos temas hasta ahora eran resistidos por el Gobierno, pero en el caso de la Administración de Programas Especiales, la presión judicial por el caso de los medicamentos truchos hizo que se apurara el debate.

También bajarán al recinto los proyectos sobre exploración y explotación de hidrocarburos en la plataforma continental argentina, el de prohibición de la utilización de equipos de emisión de rayos ultravioletas para bronceado de personas y una modificación de la ley sobre beneficios a hemofílicos contaminados con HIV, todos llegados desde Diputados.

También habrá debate sobre la reconversión de la industria gasífera, otra reforma a la Ley de Contrato de Trabajo para eliminar las sumas no remunerativas de los salarios, la creación de la banca de la mujer y la ley de compre argentino.

Publicado en General,Información,Noticias | Sin Comentarios

El Ejecutivo tomó casi 10.000 millones de pesos del Banco Nación

Los fondos servirán para financiar gastos de capital y amortizaciones de vencimientos de la deuda, según la resolución publicada en el Boletín Oficial

El Gobierno tomó $9.996,5 millones del Banco Nación para financiar gastos de capital y amortizaciones de vencimientos de la deuda soberana.

Así lo revelaron dos resoluciones conjuntas publicadas este martes en el Boletín Oficial, con las firmas del Secretario de Hacienda, Hernán Lorenzino, y de Finanzas, Juan Carlos Pezoa.

La primera resolución dispone una operación de financiamiento concedida por el Banco de la Nación al Tesoro Nacional por $8.396,5 millones, cuya primera parte se entregó el 8 de febrero pasado por 1.399.430.000 de pesos.

Los nueve desembolsos siguientes por $699.715.000 cada uno se entregarán el sexto día hábil de cada mes, y el último, a concretar en diciembre será por 699.635.000 pesos.

La amortización de esta deuda se efectuará en 24 cuotas “mensuales, iguales y consecutivas”, con primer vencimiento el quinto día hábil de enero del año 2012, según publicó el Boletín Oficial.

La segunda resolución autoriza el préstamo del Banco de la Nación al Tesoro Nacional por $1.600 millones, cuyo desembolso está “condicionado al nivel de liquidez” de la entidad financiera.

La devolución de estos recursos se concretará también en 24 cuotas mensuales, “siendo la primera de ellas el quinto día hábil del mes de enero de 2011, y a partir de allí el quinto día hábil de cada mes”.

En ambos casos, se especifica que el “Gobierno Nacional podrá cancelar anticipadamente el financiamiento, en forma total o parcial, debiendo comunicar la decisión de hacerlo al menos 5 días hábiles anteriores a aquel en que la precancelación resultara efectiva”.

Los intereses del préstamo se pagarán en cuotas mensuales y consecutivas a partir del segundo mes después del desembolso, y se utilizará la tasa Badlar (para depósitos a plazos fijos de más de un millón de pesos), más un margen de 100 puntos básicos.

Publicado en General,Información,Noticias | Sin Comentarios

Estiman que en 2011 los fondos extranjeros duplicarán su inversión en el país

Durante el 2010 invirtieron u$s 5.905 millones. Este año prevén invertir en acciones, bonos y empresas por un total de u$s 10.193 millones

Los fondos de inversión, hedge funds y la banca privada extranjera mira con atención el desempeño de los activos locales.

En rigor, se entusiasmaron con el rendimiento del cupón PBI en pesos, que muchos players compraron a $ 5 y ya lograron triplicar la inversión, con perspectivas de cuadruplicarla en los próximos meses.

Por eso, según un reporte del departamento de Capital Flows del Institute of International Finance (IIF) “considerada la única asociación global que nuclea a entidades financieras” durante 2010 los inversores realizaron una inversión de u$s 5.905 millones en bonos argentinos, casi el doble de los u$s 3.085 millones del año 2009.

En tanto que, según El Cronista, para este año planean llegar a los u$s 6.085 millones.

Ahora, si se toma en cuenta las estimaciones llevadas a cabo por el IIF en compra de bonos, acciones y porcentaje accionario en empresas, el total previsto para este año asciende de u$s 10.193 millones, lo que representa casi el doble de los 
u$s 6.289 millones del 2010, y casi el triple de los u$s 4.137 millones del 2009. 

Julián Cohen, titular de la sociedad de bolsa que lleva su nombre, observa que este boom comprador obedece a que los bonos argentinos tienen un buen rendimiento, y que los riesgos son muy acotados, teniendo en cuenta que la situación económica financiera del país está sólida.

“Sólo alarmaría un déficit comercial o fiscal, pero ambos parámetros se encuentran bien controlados. Además, hay buenas noticias en camino, como podría ser un pronto arreglo con el Club de París”.

“Por otra parte, la Argentina estaba muy expectante de lo que podía llegar a pasar en Brasil con la asunción de Dilma Rousseff, pero por lo visto hasta ahora todo sería favorable”, señala Cohen.

Walter Molano, jefe de Estudios del banco de inversión estadounidense BCP Securities, es otro de los que apuesta al mercado local, en especial a los bonos de la provincia de Buenos Aires, los soberanos y los de algunas corporaciones, “que dan rendimientos de dos dígitos, ganancias difíciles de obtener en otras partes del mundo”.

Los fondos de inversión internacionales también apuestan a Brasil como uno de los países emergentes que más podrían llegar a crecer en el futuro, y es el principal destino de los fondos en acciones y bonos de América latina, que el año pasado ascendió a u$s 213.600 millones, casi el doble que los u$s 137.200 millones invertido en el 2009, de acuerdo al IIF.

Fuente: iprofesional.com

Publicado en General,Información,Noticias | Sin Comentarios