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El negocio de las importaciones

El Gobierno desde hace varios años le viene declarando la guerra, una y otra vez, a los productos importados.

Bajo el paraguas de lo que los especialistas denominan como el “modelo K”, la actual administración constantemente se mostró en contra del ingreso de bienes del exterior que compitan con la producción local.

Frases como “cuidar los puestos de trabajo”, “no entregar el mercado de consumo a bienes foráneos” o “salvaguardar la industria nacional” son usuales en los discursos de ministros o secretarios a la hora de exponer ante cualquier platea nutrida de empresarios.

En este contexto, el Gobierno siempre fue consecuente con la doctrina que impartía desde sus propias palabras e intentó llevar sus conceptos a los hechos.

En efecto: a través de las cuestionadas licencias no automáticas, medidas antidumping o la polémica doctrina no escrita del “1 a 1″ -aquella que exige que, para poder importar un producto hay que exportar por el mismo valor para compensar al “fuga” de dólares-, el Gobierno fue aceitando la política del cerrojo.

Incluso, mediante esta última estrategia, el Ejecutivo mantuvo retenidos, durante buena parte de lo que va de 2011, cientas de unidades fabricadas fuera del Mercosur de una veintena de automotrices.

Esta política es la que llevó a que, según datos del Global Trade Alert (ente patrocinado por diversos organismos multilaterales, como el Banco Mundial), la Argentina sea la segunda economía del planeta con mayores medidas comerciales discriminatorias en pie, después de Rusia.

Este no fue el único “logro” del Gobierno: según un relevamiento del Banco Mundial, la Argentina es el país que más tiempo tarda en autorizar el ingreso de productos del exterior (77 días versus los 16 que demoran en México).

Frente a estos indicadores, recientemente, desde la Confederación General Empresaria habían asegurado que las medidas proteccionistas “no son un freno, son un embrague para que la industria argentina ponga quinta”.

Incluso, el titular de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Osvaldo Cornide, había declarado, días atrás, que las restricciones “están fortaleciendo la producción nacional, evitando el desplazamiento de productos fabricados por pequeñas y medianas industrias y preservando actividades donde se concentra más del 40 por ciento del empleo industrial”.

Una caja con sello importado
Sin embargo, más allá de que, tanto desde el sector privado como del público, se ataque a las importaciones, hay un dato clave y es que las arcas del Gobierno, hasta el momento,recibieron más dinero por el fuerte ingreso de productos del exterior que por las mismísimas exportaciones de soja y sus derivados.

En efecto, de acuerdo a datos del Ministerio de Economía, durante los primeros cinco meses del año, la recaudación por derechos de importación alcanzó un total de $5.400 millones.

Como contrapartida, el pago de retenciones por ventas al mundo de la oleaginosa -en forma de porotos, harina y aceite- por parte de las grandes cerealeras, le dejaron a la caja del Estado unos $4.300 millones.

Si bien el período fuerte para la comercialización de soja y derivados arranca en abril, no es un dato menor que, durante los primeros cinco meses del año, los derechos de importaciónhayan superado al ingreso por retenciones en un 25%. Incluso, considerando que hoy la oleaginosa cotiza casi un 40% por encima de los niveles del año pasado.

Para los expertos, esto obedece a que, si bien el Gobierno se empeña en implementar una política fuertemente proteccionista, el ingreso de productos del exterior no para de marcar nuevos récords.

La prueba está en que, mientras que en el período enero-mayo de 2010 los ingresos por los derechos que pagan los artículos foráneos casi igualaban a los “sojadólares”, este año la diferencia supere los $1.100 millones .

“Las importaciones están subiendo porque hay toda una estructura que depende fuertemente de estos bienes de capital, partes y piezas, insumos y productos semielaborados que demandan las industrias argentinas y que compensan lo que no está dejando de entrar como artículos de consumo, que son los más afectados por las políticas oficiales”, explicó a este medio Diego Pérez Santisteban, presidente de la Cámara de Importadores de la República Argentina.

En este contexto, el directivo recalcó que “esto es lo que llevó a que en mayo de este año se rompiera el anterior récord, logrado dos años atrás”.

Raúl Ochoa, ex subsecretario de Comercio Internacional y miembro del comité académico de la Fundación Standard Bank, sostuvo que este fenómeno se explicó, en parte, porque “los primeros meses fueron bastante flojos para las exportaciones de soja, con caídas en los volúmenes despachados respecto a 2010″.

Como contrapartida, “los derechos de importación tuvieron un alza espectacular, porque a pesar de todas las trabas que viene poniendo el Gobierno, que son muchas, hay un nivel de demanda en el mercado interno tan alto que esto tracciona el ingreso de bienes del exterior”.

El presidente de la CIRA fue más allá y destacó que “desde hace mucho tiempo estamos haciendo hincapié en la importancia que tienen las importaciones en la recaudación del Gobierno. La estructura arancelaria que tributan los bienes que ingresan al país generan una importante fuente de ingresos para el país”.

“Salvo por la AFIP y la Aduana, que tienen claro el tema y consideran el peso que tienen las importaciones en la recaudación fiscal, desde ningún sector relacionado con las políticas de Comercio Exterior, como el Ministerio de Economía, se ha destacado el efecto positivo de los derechos de importación”, se quejó Santisteban.

El directivo explicó, de manera simplificada, que “para entrar a la Argentina, si es un bien de capital, tributa un bajo impuesto; si es materia prima, paga una tasa intermedia; mientras que si se trata de un artículo de consumo, en general, enfrenta los derechos más altos, que en algunos casos pueden llegar al 35 por ciento sobre su valor”.

Por su parte, Ochoa explicó que “este fuerte incremento de los derechos de importación marca que se está disparando el ingreso de productos de países extra Mercosur, como China, ya que todo lo que es brasileño entra al país sin pagar aranceles”.

En efecto, de acuerdo a datos del INDEC, durante los primeros cinco meses del año, las importaciones de artículos “Made in China” alcanzaron los u$s3.700 millones, un 50 por ciento más que durante el mismo período de 2010.

Fuerte presión impositiva
En este contexto, una diferenciación que se podría trazar sería que la soja no sólo le permite recaudar al Estado vía impuestos directos sobre las exportaciones.

Alrededor de este cultivo -además de su innegable efecto derrame que genera en la Argentina- se entrelazan un sinnúmero de actividades productivas y servicios profesionales que también derivan fondos hacia las arcas.

Frente a esto, Santisteban aclaró que los beneficios de las importaciones para el Estadotampoco se limitan a los derechos: “A estas cifras hay que agregarle el Impuesto al Valor Agregado porque, si bien después se compensa con las ventas en el mercado interno, esto constituye un beneficio innegable para el Gobierno desde el punto financiero”.

“A esto hay que sumarle el pago anticipado de Ganancias e Ingresos Bruto. En definitiva, la importación es la actividad que tiene el mayor nivel de recaudación en su propia fuente, es decir, antes de que la mercadería se ponga al alcance del consumidor”, disparó.

En este sentido, explicó que “dependiendo el tipo de bien que se ingrese, “el Gobierno está recibiendo un pago anticipado varios meses antes de que un producto se comercialice, con todo lo que eso implica en un contexto inflacionario. Incluso, el Estado recibe esos fondos mucho antes que si ese mismo bien se fabricara en el mercado interno. Tributar de manera anticipada es un beneficio interesantísimo para el Gobierno”.

Perspectivas
De cara a lo que resta del año, el presidente de la CIRA proyectó importaciones por un valor cercano a los 70.000 millones, lo que implicaría un alza del 23 por ciento con respecto al último periodo, lo que garantizaría que el cobro de derechos va a mantenerse muy dinámico a lo largo del 2011.

Como contrapartida, las ventas al mundo, se ubicarían en los u$s79.000 millones, es decir, un incremento del 16 por ciento.

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