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Las monedas de bajo perfil que crecen más que el dólar

Caja de seguridad, depósitos en caja de ahorro o una cuenta en el exterior. Estas son algunas de las alternativas que eligen quienes optan por resguardar su capital en dólares, tanto en el orden local como en el exterior.

Pero lo que el inversor debe tener en cuenta es que también hay vida más allá del verde billete.

Precisamente, en un contexto de elevada volatilidad, existen varias monedas de reconocida calidad que, en lo que va del año muestran ganancias que llegan hasta cerca del 16% en dólares, como es el caso del Franco Suizo.

Pero esta no es la única entre las monedas que pueden comercializarse en el orden local que le sacan una buena ventaja al billete estadounidense.

Bastante más abajo, pero con un rendimiento que sería la envidia de otras alternativas, se coloca el euro, con un avance del 8,7 por ciento. También salen airosas, aunque en menor medida, el real y la libra.

Porqué se revalúan frente al dólar
Para Gabriel Holand, CEO de HRGlobal, “el debilitamiento del dólar frente al resto, se debe básicamente a que no se sabe cuánto durará la política actual de bajas tasas de la Reserva Federal de Estados Unidos, aunque yo creo que se mantendrá así por un tiempo, y el billete verde no repuntará”.

Mauro Gini, Economista de FDI – Gerenciadora de Patrimonios, considera que “para entender lo que sucede hoy con las principales monedas es indispensable comprender que estamos hablando de dinero fiduciario, cuyo valor no está sustentado por el respaldo de otro activo ni tiene valor intrínseco per se”.

“Su percepción de valor deviene de la confianza sobre el Estado emisor. Obviamente que escuchar palabras como salvataje, extensión de plazos de deuda, default restringido, desempleo, inflación, endeudamiento al límite, entre otras, era algo impensado hasta no hace mucho tiempo en economías desarrolladas”, explica.

“Todo esto no hace otra cosa que generar incertidumbre y desconfianza y consecuentemente una menor percepción de valor entre aquellos que aceptan estos activos como medio de pago y reserva de valor”, apunta.

Pero también existen otros factores.

En el caso de los países emergentes, como Brasil, Chile o Uruguay, existe consenso entre los analistas de que es el resultado de una constante avalancha de divisas sobre sus respectivos mercados.

Desde la consultora Ecolatina destacan precisamente que este alud se debe a “la abundante liquidez mundial y a las bajas tasas de interés en los países desarrollados, sumado al fuerte crecimiento de los emergentes”.

Si bien para esas economías es un hecho positivo, también provoca la apreciación de sus respectivas divisas, lo cual lleva a una pérdida de su competitividad.

Refiriéndose sobre el particular, el ministro de Hacienda brasileño, Guido Mantega, culpó a Estados Unidos, cuya política monetaria ultra expansiva “ha dado a los inversores una fuente de mucho dinero barato para colocar en mercados emergentes como Brasil, en busca de altos retornos”.

“Este problema sólo mejorará cuando haya una recuperación en la economía (estadounidense)”, añadió.

Es por ello que las autoridades económicas de varios países intentan ponerle un freno a ese fortalecimiento, pero es evidente que hasta ahora todo lo que han hecho parece inútil.

Los ejemplos están a la vista: Uruguay aplicó varios frenos y, pese a ello, su moneda se encuentra en su nivel más alto desde 2002.

Algo parecido ocurre en Chile, ya que el peso marca su valor más alto frente al dólar en un lapso de tres años, pese a la intervención cambiaria dispuesta por el Banco Central, a principios de este año.

Pero donde la batalla ya alcanza características de fracaso es en Brasil. El Banco Central de ese país sigue apelando a todo tipo de medidas para frenar el ingreso de divisas y evitar que la cotización del real se siga fortaleciendo, pero por ahora todo es en vano.

En la práctica, el flujo de fondos no se detiene, sino que por el contrario crece. Tal es así que ese organismo se ha visto obligado a absorber hasta unos u$s1.800 millones diarios, no obstante lo cual, el último lunes la moneda alcanzó su máximo nivel de cierre en 12 años, al tocar 1,5364 unidades por dólar.

“Considero que la situación en Brasil ya no da para más. Las recientes declaraciones del ministro Mantega son muy claras al respecto. El titular de Hacienda sostuvo que está listo para tomar medidas de fondo para evitar que su moneda se siga fortaleciendo”, señala el economista Luis Palma Cané en diálogo con iProfesional.com.

A lo expuesto, agrega: “Lo más probable es que se fije un nuevo impuesto a los capitales mucho más alto que el actual, que contrarreste la inminente suba de la tasa de referencia, que pasaría del 12,5% al 12,75%, en su lucha para controlar la inflación”.

Palma Cané considera que “subir la tasa y no hacer nada para frenar el ingreso de nuevos capitales, es un premio demasiado excesivo para la inmensa masa de liquidez que está buscando rentabilidades atractivas, cada vez más escasas”.

El exitoso camino del franco suizo
La excelente performance de esta moneda en particular frente al dólar y al euro se sustenta en que justamente la economía de Suiza ha tenido una performance extremadamente buena en los últimos años, aun mejor que sus pares del “Norte europeo”.

A ello se suma que recientemente se ha visto beneficiada por la incertidumbre reinante dentro del sistema financiero del viejo continente.

El caso particular de la libra esterlina
Si bien no logra desplazar de su trono al dólar, los expertos no dudan en afirmar que, en la actualidad, la moneda británica goza de muchos adeptos por ofrecer una muy buena liquidez.

En tal sentido, Fernanado Izzo, director de ABC Cambios, destaca “la independencia que tiene Inglaterra con respecto al resto de Europa, en cuanto a la posibilidad de aplicar su propia política económica”.

Y agrega: “Por muchos años, junto con el franco suizo, captó la atención de los inversores, que la adquieren con la intención de obtener una ganancia y no para ir de vacaciones”.

La demanda local
Carlos Risso, director de ZonaBancos.com, considera que “la tendencia de compra de este tipo de monedas se mantiene en un nivel mayor al que se podría suponer”.

“No obstante, lo curioso es que, pese a su elevada rentabilidad, no atraiga a nuevos inversores”, agrega el experto cambiario.

“Una explicación puede encontrarse en los vaivenes, por ejemplo del euro, cuyas oscilaciones alejan a potenciales inversores, ante el temor de tener que enfrentar algún tipo de pérdida”, agrega Risso.

“Si bien entre fines del 2010 y mayo de este año, el euro avanzó a paso muy firme contra el dólar, llegando a ganar casi un 10%, luego de tocar ese máximo ingresó en una verdadera “montaña rusa”, que sin dudas pesa en el ánimo de los potenciales inversores, ante lo impredecible de su comportamiento en el corto plazo.

“A ello puede sumarse la elevada apertura entre las puntas compradora y vendedora, que en algunos momentos puede evaporar parte de la rentabilidad obtenida”, apunta Risso.

Si se toma el caso de quien se vuelca por el franco suizo, esta es una de las monedas preferidas históricamente en la Argentina por el inversor más conservador.

No obstante, “las principales demandas en el mercado local corresponden a dólares, euros y reales. En los dos primero casos, los ahorristas las buscan para proteger su capital mientras que el real solamente se compra para fines turísticos, desperdiciando una interesante fuente de rentabilidad”, considera Izzo en diálogo con iProfesional.com.

“Por lo general, el comprador de estas divisas es aquel que busca diversificar parte de su cartera de monedas, yendo a algo que lo distinga. En la práctica, busca innovar”, concluye el analista de ZonaBancos.com

“Si bien el escenario local sigue dominado por el dólar, son muchos quienes se ven tentados por las altas rentabilidades que pueden aportar otras monedas”, agrega Gini.

En tal sentido, “las preferencias pasan por el euro, la libra esterlina y en menor medida el franco suizo”.

“En este punto, cobra particular relevancia la cuestión de la edad: quienes se vuelcan por estas monedas son por lo general personas de arriba de los cuarenta”.

¿Qué se puede esperar en el mediano plazo?
Para Leonardo Bazzi, de Puente Hnos. el panorama es el siguiente:

Euro: Se va a mantener en torno a 1,40 y 1,50 contra el dólar, por que la tasa de interés de Europa es más alta que la de Estados Unidos, pero también vemos que el euro está sobrevaluado por los problemas de deuda en el viejo contiente.

Franco Suizo: el próximo año podría devaluarse un 10%. Al igual que otras monedas como el yen y el dólar, actúa como refugio en los momentos de crisis. Sin embargo, en esta oportunidad el franco suizo fue beneficiado en demasía y por lo tanto hoy se encuentra sobrevaluado.

Real: si no se producen grandes cambios en las políticas del gobierno, veremos un dólar estable en el próximo año. En realidad, se trata de una dicotomía, ya que por un lado elevan la tasa para que se aprecie y por otro persisten los controles de capital que limitan el alza, como son los impuestos vinculados a la compra de activos financieros. Esperamos 1,54 a 1,56 de dólar.

Libra: Su tendencia es alcista a un año. Recién en 2012 se espera que suban las tasas, porque en este momento están llevando adelante un importante ajuste fiscal y encarecer el costo del dinero generaría demasiadas presiones sobre la población. Esperamos 1,67 dólares por libras.

Por su parte, Palma Cané considera que el rally alcista de las monedas frente al dólar concluirá cuando próximo a llegar la economía de Estados Unidos supere su actual período de incertidumbre y retome la senda de crecimiento.

“Diferente es la situación del euro, debido básicamente a la serie factores que complican a toda su zona de influencia, más allá del reciente rescate de Grecia”, apunta el economista.

“No obstante, en el corto plazo es previsible esperar que se agudicen las volatilidades cruzadas entre las diferentes monedas, ante una incertidumbre que no cede en ningún lugar”, señala Palma Cané.

A igual conclusión arriba el analista internacional de mercados, Agustín Cramo, para quien todavía no están dadas las condiciones para que se ingrese en un período de “normalidad” en las relaciones entre monedas.

“Al menos en los próximos meses asistiremos a un mercado que estará signado por cambios permanentes en las cotizaciones, lo cual sin duda benefiará a las divisas más sólidas”.

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