Prestamos con cheques

Los inversores eligen refugiar su dinero en puertos seguros a costa de sacrificar rentabilidad

Las actuales circunstancias obligan a los ahorristas a ser muy cuidadosos al momento de elegir en dónde resguardar su capital. Las alternativas que ofrecen los diferentes mercados son acotadas. En este sentido, ¿cuáles son las más buscadas en el plano internacional y en la plaza local?

Cuenta la leyenda que uno de los economistas más relevantes de la historia moderna, John Maynard Keynes, logró entre 1924 y 1946 una rentabilidad en su cartera de valores del 12% anual.

El período en cuestión se caracterizó por una gran inestabilidad económica, pues incluye desde la Gran Depresión del ´29 al inicio de la Segunda Guerra Mundial.

En el mismo lapso, la Bolsa británica perdió un 15% de su valor.

Por aquel entonces, Keynes, que pasó a la inmortalidad por enunciar la teoría que luego sería aplicada para enfrentar períodos recesivos, expresó que “el mercado puede permanecer irracional más tiempo que nosotros solventes”.

Aquella reflexión cobra plena vigencia en la actualidad.

Hoy el miedo está presente en todos los mercados financieros del mundo. Las razones son obvias:

La crisis griega y la amenaza para la subsistencia del euro.

La probabilidad de que Estados Unidos vuelva a caer en recesión.

El enfriamiento de la economía china.

En ocasiones como esta, suele apelarse al término “fly to quality” o vuelo a la calidad.

Es que los inversores prefieren resignar la rentabilidad de su cartera antes que perder parte de su capital.

Esta retirada masiva, que suele provocar desequilibrios y generar burbujas, es, precisamente, la irracionalidad de la que hablaba Keynes.

La cuestión es que, a pesar de que los instrumentos financieros se multiplicaron en forma exponencial, los puertos seguros adonde refugiar el capital se han reducido a una mínima expresión.

Cuando estén secas las pilas de todos los timbres…
Hasta no hace mucho tiempo, el mapa de refugios a nivel global mostraba los siguientes puertos:

Bonos del Tesoro de EE.UU.: el “refugio” por naturaleza. No interesa la tasa ni el plazo. Sólo importa sumarlos a la cartera. Los rendimientos a corto plazo no llegan al 1% anual y los de 10 años apenas superan el 2 por ciento.

Una rentabilidad que habla de la fortaleza de los mismos, pese a que el gobierno de Washington estuvo muy complicado por la discusión de la elevación del techo de la deuda y por la rebaja de su calificación por parte de S&P.

Bonos alemanes: cumplen la misma función, pero del otro lado del Atlántico, con rendimientos prácticamente similares al de sus pares americanos.

En las últimas semanas su rentabilidad se redujo del 2,5% al 1,8%, es decir que es negativa en términos de la inflación de la euro zona. Pese a ello, los inversores los eligen pues suponen que ahí su dinero está seguro.

En conclusión, los analistas y operadores que recorren el mercado internacional, consideran que el oro, junto a la deuda pública de EE.UU. y de Alemania, son las únicas alternativas a las que se puede acudir en medio de la tormenta global.

Oro: considerado por siglos como una “moneda perfecta”, en lo que va del año muestra una ganancia del 30%, aunque en las últimas semanas su cotización cayó un 4,5%, pues su precio se ubica en u$s1.810 la onza.

Si la tendencia actual se mantiene de aquí a fin de año, éste será su mejor año desde 1979, cuando ganó un 127%.

En total, ya acumula 11 años consecutivos de subas ininterrumpidas, por lo que por derecho propio se convirtió en el refugio por excelencia.

Tal es así que varios bancos centrales están comprando oro para sus reservas por primera vez en mucho tiempo.

Subas de esta magnitud son las que hacen que el dorado metal arrastre el estigma sobre si está inmerso en una gran burbuja o no.

Monedas: la lista se reduce a unas pocas divisas. El gran ganador en lo que va del año es el yen, pues se apreció un 5,8% frente al dólar. Le sigue el euro que, pese a sus continuas idas y venidas, se fortaleció un 3,7 por ciento.

Dentro de este rubro se produjo una sensible baja, pues el franco suizo perdió su atractivoa partir de la decisión del banco central de la Confederación Helvética de intervenir en el mercado para frenar su fortalecimiento.

“La situación es muy compleja. En el mercado hay mucha liquidez y muy pocos activos donde refugiar el dinero”, resume Gonzalo Lardies, de BPA Global Funds.

“Ya no hay ningún activo seguro. Caminamos por un campo minado. La mejor alternativa es tener una cartera muy diversificada que permita minimizar daños”, argumenta el analista Juan Ignacio Crespo.

En líneas generales, los expertos consideran que ya no hay destinos seguros que posibiliten cubrirse en los momentos difíciles. Lo que hoy luce como seguro, mañana puede convertirse en una enorme trampa.

Los que más sufren
Activos como las acciones son, por lo general, los que más sufren en momentos de incertidumbre.

El castigo está siendo generalizado. Todos los mercados de mundo padecen, en mayor o menor medida, el vuelo a la calidad.

En este caso, la región más afectada es América latina, encabezada por el Merval, que viene retrocediendo un 25% en dólares, seguido por el índice de San Pablo y el de Santiago de Chile, que acumulan una baja del 20 por ciento.

En Europa la cuestión no luce mucho mejor, pues tanto París como Francfort pierden un 16 por ciento. En tanto que en Asia, la bolsa de Hong Kong ha retroceiddo un 16% y la de Tokio un 9 por ciento.

“La pregunta de rigor es por qué, pese a estas monumentales caídas, no resulta atractivo volver a las acciones”, plantea el analista Agustín Cramo.

“La respuesta es sencilla: la cuestión no es si hoy están baratas, sino que pueden cotizar mucho más abajo en algunas semanas o meses”, argumenta Cramo.

El escenario local
En líneas generales, el mercado local replica la tendencia internacional, a lo que suman algunas cuestiones propias.

Como si fuera el “gran clásico nacional”, motivado por factores internos o externos, elinversor local viene redoblando su posición defensiva con su activo favorito: el dólar.

En lo que va del año, la fuga ya suma unos u$s15.000 millones, es decir algo más de un 30% por encima del total registrado en 2010.

Los analistas coinciden en afirmar que hacia diciembre la salida de capitales rondará los u$s20.000 millones.

A este monto deben sumarse los u$s3.500 millones que se incorporaron a los depósitos en moneda extranjera en los bancos locales, pues al permanecer en el sistema no son considerados como una fuga de divisas.

Pero el dólar no es la única moneda que capta la atención de los ahorristas locales.

Carlos Risso, director de ZonaBancos.com, considera que desde hace algunos meses “la tendencia de compra de algunos signos monetarios, como el euro, la libra esterlina o el franco suizo se mantiene en un nivel mayor al que se podría suponer”.

“En el caso del euro, la alta demanda se produjo pese a que su relación con el dólar ingresó en una verdadera ´montaña rusa´ que, sin dudas, pesa en el ánimo de los potenciales inversores, ante lo impredecible de su comportamiento en el corto plazo”, agrega Risso.

“Por lo general, el comprador de las mismas es aquel que busca diversificar parte de su cartera de monedas, yendo a algo que lo distinga. En la práctica, busca innovar”, concluye el analista de ZonaBancos.com

Otro refugio en el mercado doméstico son los depósitos a plazo fijo que, si bien a lo largo del año muestran un incremento del 22%, buena parte de dicha suba se registró a partir de julio, producto del alza registrada en las tasas de interés implementada por los bancos para evitar una mayor fuga al billete verde.

Pero sobre estas opciones, el oro se ha convertido en una de las estrellas del mercado.

Al respecto, Juan Antonio Vassallo, especialista del Banco Ciudad, asegura que las compras de particulares “se triplicaron en los últimos dos meses”.

“Vemos a muchos clientes nuevos que, en su mayoría, se encuentran entre los 30 y 50 años”, afirma.

“Históricamente, es un activo que ha funcionado como refugio cuando los mercados se muestran inestables. Justamente es lo que está pasando en estos tiempos”, agrega Vasallo.

“Esta demanda minorista también se ve acompañada por el interés de las empresas de muy diversos sectores, que se muestran propensas a invertir al menos una parte de su capital en el metal dorado, ya que siempre buscan estar líquidas”, manifesta el experto del Ciudad.

Claudio Burelli, responsable de la Mesa de Operaciones de Puente, afirma que “las consultas y las compras crecieron entre 6 y 7 veces en el último año”.

Fernando Pepe, gerente de Cambios del Banco Supervielle, destaca que “la demanda de oro se mantiene al alza. Vemos que los inversores ya lo incluyeron en su cartera y la búsqueda de este metal está llegando a un público cada vez más amplio y menos sofisticado”.

“Quienes compran hoy en día son aquellos que cuentan con capacidad de ahorro y la mayor cantidad de pedidos corresponde a entre 50 y 100 gramos”, agrega Pepe.

“Creemos que el oro, que hoy está de moda, sigue siendo una oportunidad interesante para los inversores minoristas, más allá de la suba que viene acumulando”, considera Sabrina Corujo, jefa de Research de Portfolio Personal.

En sentido inverso, el segmento más afectado fue el de las acciones, pues en términos de capitalización bursátil, su volumen se redujo un 18% desde fines del año pasado.

Medido en dólares, este porcentaje implica una salida de alrededor de u$s2.700 millones.

Pasando a los bonos, los que más sufrieron el impacto fueron los emitidos en pesos, pues sus cotizaciones se redujeron un 17 por ciento, en lo que va del año.

En tal sentido, en poco tiempo pasaron de ser una buena alternativa, dada su elevada rentabilidad, a transformarse un problema.

Una mirada hacia adelante
En este contexto de incertidumbre, los analistas consultados por iProfesional.com, brindan un panorama sobre cuáles son sus activos preferidos para el mediano plazo.

Así, Ignacio Galán, analista de Invertir Online.com, sostiene que “estamos dando gran importancia a los bonos en dólares y, por lo tanto, ocupan una mayor porción en la cartera de inversiones”.

Al igual que Galán, Cristian Reos, analista de Allaria Ledesma y Cía, también se inclina por ellos, “en especial los de corto y mediano plazo, que están ofreciendo rendimientos interesantes”.

“Por el lado de las acciones, todos los sectores tienen potencial de suba porque bajaron mucho”, concluye Reos.
Finalmente, el analista Eduardo Fernández, de Rava Sociedad de Bolsa, expresa que “en estos momentos preferimos las carteras conservadoras, en las que damos prioridad a la renta fija en dólares y los cupones atados al PBI en moneda extranjera”.

“No estamos recomendando la compra de acciones. De hecho, vemos que la tendencia bajista va a continuar, y en el caso del oro, sugerimos que ocupe un 15 o 20% de la tenencia, no más”, concluye Fernández.

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