Prestamos con cheques

Más controles y dólar quieto

Se corrió el telón y ahora se sabe cómo comienza en materia económica el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner.- Tratamiento vertiginoso de leyes clave en el Congreso (Presupuesto, impuesto al cheque, Ganancias), para que quede en claro que el Tesoro seguirá teniendo fondos, yentronización del secretario de Comercio para aumentar las dosis de control sobre el sector privado.

A eso se suma Hernán Lorenzino en Economía, porque hay probabilidades de que el año próximo la Argentina deba salir al mercado a buscar fondos, debido a que en 2012 los dólares del campo pueden no alcanzar para todo : crecer y pagar las deudas.

A ese cóctel se adiciona lo que surge como una de las decisiones presidenciales más potentes en materia económica: el dólar jugó en los últimos tiempos, y seguiría jugando, como a ncla para contener las subas de precios y, por tanto, moderar la discusión salarial de comienzos del año próximo.

El ascenso funcional lo lleva ahora a Guillermo Moreno a sumar el control de las exportaciones e importaciones al que ya ejercía sobre bancos y casas de cambio paracontener las compras de dólares , y sobre las principales empresas de bienes de consumo masivos, para moderar la suba de los precios.

Ese poder es amplísimo y al ser refrendado por la Presidenta, también lo es su accionar con márgenes generosos de arbitrariedad.

Las empresas ya tomaron nota de que para exportar, importar, fijar precios, contratar créditos en el exterior o girar utilidades, tendrán encima los ojos de Moreno .

A cambio, la propuesta oficial sería protegerlas de las importaciones y algunapromesa de crédito a tasa baja de la banca oficial.

En la nueva etapa, la idea de precios, salarios y utilización de divisas administradasva ganando espacio y enlaza con el diagnóstico oficial sobre lo que pasó en el mercado cambiario los meses previos a la elección.

El sábado, en el discurso de asunción de su segundo mandato, la Presidenta dijo que la corrida cambiaria de octubre se trató de una puja entre el Gobierno y las corporaciones que buscaban una devaluación del peso.

La idea de que detrás de cualquier movimiento cambiario brusco hay unaconspiración forma parte de la política de este y de cualquier gobierno pero no llegaría a explicar la totalidad de lo que pasó con el dólar.

Desde comienzos de año, las compras de divisas fueron en ascenso .

En el primer trimestre, a razón de US$ 1.000 millones mensuales; en el segundo, en torno de US$ 2.000 millones y en el tercero, a un ritmo de US$ 3.000 millones por mes.

Fueron comprando los grandes , pero también los chicos .

Según las estadísticas, el 45% de la demanda de billetes en el tercer trimestre correspondió a compras menores a los US$ 10.000, lejos de ser mayoristas.

Después, y ante la realidad de que los dólares seguían saliendo, vino la validación previa de la AFIP para comprar divisas que asustó a los tenedores de cajas de ahorro en divisas y desembocó en la salida de depósitos; lo más temido.

Con las autorizaciones de la AFIP, los inspectores de Moreno, la suba a 20% de las tasas de interés, el Banco Central jurando que habría dólares para quienes los fueran a retirar y dejando entrever que no habría una devaluación brusca, la situación se controló .

Esta semana, el Banco Central lleva comprados unos US$ 500 millones y los depósitos en dólares dejaron de caer (salieron unos US$ 2.600 millones) y se estabilizaron . Dos buenas noticias que anticipan un fin de año más calmo.

La táctica oficial defensiva sirvió para que el Central dejara de perder reservas en un año en el que bajaron US$ 6.000 millones entre el pico de junio y el 25 de noviembre, sin contar los préstamos que obtuvo para maquillar la caída. De ahora en más, se verá si sirve para hacerlas crecer.

El precio de la soja en el mundo viene en baja y los cerca de US$ 410 la tonelada que cotiza hoy están lejos de los US$ 490 de promedio de este año.

El aumento previsto para la presente cosecha compensaría en parte la caída de los precios , pero no llega a salvar una baja en las estimaciones de superávit del comercio argentino.

Este año la diferencia entre exportaciones e importaciones dejaría US$ 10.000 millones de superávit. Difícil que el próximo supere los US$ 8.000 millones.

Habrá menos dólares y si el Gobierno insiste en hacer subir la cantidad de dinero a un ritmo superior al 30% anual, las explicaciones políticas servirían de poco frente a esos números .

La Casa Rosada mantendrá la presión para tener tranquilo el dólar, aunque el paralelo cotice hasta 10% más caro .

Si ya el jefe de la CGT, Hugo Moyano, adelantó que para la discusión salarial del año que viene tomará la “inflación de los supermercados” y no la del INDEC , cualquier salto del dólar agitaría aún más las aguas y los precios.

Si bien el Gobierno no habla ni de inflación, ni de techos para la negociación salarial, ni de metas nominales para manejar las principales variables de la economía, es difícil imaginar que piense en mover el dólar antes de que se inicie la negociación paritaria.

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