Dólar. El Banco Central le pone un piso a las tasas

El Banco Central (BCRA) activó un nuevo mecanismo para regular las tasas de interés a través del mercado de su deuda. La comunicación B 10299 llegó el viernes por la tarde a las mesas de dinero de los bancos.

De ahora en más, la autoridad monetaria podrá aplicar, cuando lo crea necesario, el siguiente esquema en las licitaciones semanales de Letras (Lebac) y Notas (Nobac): en lugar de subastar una cantidad de pesos por tasas, ofrecerá un monto fijo de dinero a un costo también inmóvil para un plazo determinado.

Pero no sólo eso. Se privilegiará en las asignaciones a aquellas entidades que hayan crecido más en depósitos a plazos fijos del sector privado en el último mes, según informa El Cronista en su edición de hoy. Sin dar mayores detalles, al ser consultados por el alcance y finalidad de la medida, desde el Central explicaron que se “trata de una herramienta más de política monetaria que otorga flexibilidad al banco y que el objetivo variará con cada situación de mercado”.

“No es algo fijo que se vaya a utilizar siempre”, puntualizaron. En concreto, ayer la mesa oficial eligió otorgar $ 1.000 millones para la Lebac Interna a 154 días, con una tasa de corte predeterminada del 12,10%. Se “premió” con 40% del total subastado a las entidades cuya variación de los plazos fijos fue igual o superior al 10% en el último mes. En los bancos hay múltiples lecturas de este nuevo esquema, que hasta ayer miraban con desconcierto sobre su periodicidad.

Según explicaron, por lo establecido en esta licitación se vio como una señal para poner fin a una consecutiva baja de tasas (que sirven como referencia) que abarata cada vez más el costo del dinero en un escenario de extremada liquidez. Desde diciembre que el precio que el BCRA paga por estos títulos “por el que regula el circulante monetario” es cada vez menor. Bajó, dependiendo los plazos, entre 200 y 300 puntos básicos en sólo dos meses. “No entendemos muy bien cuál es la intención oficial con el nuevo mecanismo. En el caso de ayer creemos que fue para poner un piso (en 12%) a las tasas de más corto plazo que ronda los cinco meses, que ya se está equiparando al mercado de un día donde las tasas cotizan a 9,5%”, analizaron en una entidad privada de primera línea.

“Fue claro el mensaje de frenar la caída de tasas y mantener la curva para evitar así que con dinero tan barato resurja más presión sobre el dólar”, agregaron en otra mesa al medio. Pero la elección del plazo, según los operadores, tampoco fue caprichosa. Hace prácticamente un año más de la mitad de lo ofertado por los bancos se concentra precisamente en el plazo más corto de Lebac.

“Inferimos que quiere dosificar ese caudal en diferentes plazos y achatar la curva de precios”, dijeron en otro banco extranjero líder. Y es que aún con tasas muy poca atractivas, las entidades siguen colocando su dinero en bonos oficiales. Prueba de ello es el impresionante salto que dio el stock de Letras, Notas y de Pases desde diciembre con la implementación del “corralito cambiario”. El stock de estas operaciones creció nada menos que más $20.000 millones en dos meses y medio. Esto también es un signo de que los bancos, al no poder comprar dólares, tampoco están volcando su excedente al crédito.

“La lectura más rápida que hacemos es que se restringirá el mercado de Lebac para redireccionar esos pesos a préstamos para empresas o individuos”, evaluaron en un banco.

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El dólar sube 3 centavos por mes, una nueva forma de predecir su valor

Tres “centavos” en noviembre, otros tres en diciembre, otros tres en enero… ¿y tres centavos más en febrero?

El ritmo devaluatorio del peso argentino se está tornando previsible, de acuerdo con el explícito deseo del Gobierno, que parece transmitir su convencimiento de que la certidumbre cambiaria no sólo es buena sino que, además, es un valor supremo a preservar, cueste lo que cueste.

Así, en un contexto de fuertes controles e intervención estatal -en el que la política del tipo de cambio tiene cada vez menos de “flotación” y más de “administrada”-, empieza a generarse la sensación de que se está instalando una especie de “tablita invisible” que rige los destinos del dólar.

“Lo que está quedando claro es que, después del susto que se llevó el Gobierno con la mini corrida de fin de año, ahora se prioriza la certeza sobre la evolución cambiaria”, señala Jorge Todesca, ex viceministro y titular de la consultora Finsoport.

Por su parte, el economista Tomás Bulat se sorprende de la capacidad del “relato” oficial para justificar medidas que hasta parecen contradictorias con los propios postulados del discurso K.

“Se dice que la década del 1 a 1 fue la peor de la economía argentina, por haberse permitido que el dólar se vaya atrasando frente al peso. Pero, paradójicamente, ahora el tener un tipo de cambio bajo pasó a ser una bendición. Y hasta se lo muestra como lo único que garantiza estabilidad”, señala el analista.

El consenso de los economistas es, naturalmente, que el actual esquema de suba de la divisa de “a centavitos” no se condice con una inflación cuyo piso no ha bajado del 20% y que no hace más que profundizar el atraso cambiario.

De hecho, tal como anticipara iProfesional.com, en la paridad peso-dólar, en términos reales, ya se está en el 1 a 1 (ver nota “Finalmente llegó el día: volvió el ’1 a 1′ a la Argentina y crece preocupación de empresarios“).

“Al dólar se le permitió subir un 5% promedio por año. ¿Alguien conoce en la Argentina algún bien que haya aumentado tan poco, más allá de las tarifas?”, se pregunta el ex ministro de Economía, Martín Lousteau.

Sin embargo, lo llamativo del caso es que la situación parece controlada y que el mercado vuelve a creer que un ritmo de depreciación suave del peso seguirá siendo factible en el mediano plazo.

Por lo pronto, las expectativas devaluatorias, que habían llegado a 17%, ahora bajaron a 12% en el mercado del dólar futuro.

“Las nuevas restricciones cambiarias ‘estiran’ la estrategia de vivir de las reservas del Banco Central por lo menos un año más, dado que ahora no serán afectadas por la fuerte salida de capitales y se reservan exclusivamente al pago de la deuda y al resto de las operaciones corrientes de la economía”, diagnostica Ramiro Castiñeira, analista de Econométrica.

Más libertad, con oferta y demanda bajo control
A la hora de justificar por qué no se quiere favorecer una mayor flotación cambiaria, los funcionarios suelen echar mano a argumentos ideológicos contra “el club de los devaluadores” con dichos que, incluso, contradicen lo que fuera el discurso oficial hasta hace poco tiempo.

No obstante, los analistas creen que existe una razón de fondo que llevó al Gobierno a poner al dólar bajo el modo de “deslizamiento suave”. Y la misma está vinculada con la mala experiencia vivida cuando quiso apurar el ritmo alcista.

En efecto, en agosto pasado -dos meses antes de las elecciones- el Central probó con acelerar “el tranco” ascendente del billete, al tomar nota de que venía abaratándose a pasos agigantados.

Pero el remedio resultó ser peor que la enfermedad: se disparó la dolarización y se exacerbó la fuga de capitales.

“El dólar en Argentina tiene la particularidad de que desafía la ley de oferta y demanda: es el único precio que cuando sube genera una mayor búsqueda por parte del público”, grafica Fernando Marengo, economista jefe del Estudio Arriazu.

Esta suerte de laberinto, por el cual si se encarece se exacerban las compras y si se abarata también, hizo que el Gobierno recurriera a otra estrategia: por un lado reprimir la demanda de dólares. Por otro, forzar un aumento de la oferta. Y, para cuidar el buen humor social, establecer una devaluación suave y regular, de a tres centavos por mes.

En buen romance: la sociedad “acepta” reprimir su apetito dolarizador -ante los controles cambiarios- siempre que el Ejecutivo le garantice que el billete verde no se va a disparar.

De lo contrario, crecería con fuerza el descontento, al ver que no puede adquirir un activo que sube.

Sobre este punto, el consultor Federico Muñoz hace referencia a una suerte de contrato tácitosegún el cual un dólar previsible sería el garante de la estabilidad financiera: “Mientras el ritmo de devaluación sea lento y sin sorpresas los privados pueden mantener su demanda de pesos”.

Así, la política del “cepo cambiario” le ha permitido al Banco Central volver a comprar dólares, luego de haber estado en “abstinencia” casi todo el año pasado. Es decir, sin poder adquirir divisas.

Pero, además, la devaluación suave potenció la vuelta de los ahorristas a los plazos fijos en pesos -que en enero tuvieron una suba interanual récord de 36%- y con el mérito agregado de que ello ocurrió mientras las tasas de interés caían.

No al movimento “serrucho”
Al poner como premisa fundamental de su política económica el hecho de que el dólar tenga unrecorrido previsible y suave, el Gobierno reconoce las limitaciones que le impone un país de”mentes dolarizadas”.

La Presidenta lo sabe. Y es por ello que siempre recuerda la diferencia con Brasil, en donde sus habitantes están acostumbrados a pensar en reales.

Más aun. La mandataria dejó bien en claro frente a los empresarios cuál es su visión sobre cómo debe regirse el tipo de cambio.

Argumentó que la política cambiaria de los países vecinos podría graficarse como “un serrucho”, a diferencia de la suave pendiente que presenta el peso en la Argentina.

“Si ustedes observan su evolución, nunca van a verlo en la línea de la revaluación, siempre endirección a la depreciación. Tal vez no con la intensidad que querrían todos los exportadores, pero entonces que no me vengan a hablar de inflación después”, fue la argumentación de la Presidenta.

Desde ese discurso que tuvo lugar en la Unión Industrial, el deslizamiento del dólar retomó una velocidad en “modalidad automática”, a un ritmo de tres o cuatro centavos mensuales.

Es decir, tal como anunció la mandataria, cumpliendo “un adecuado timing” para evitar sobresaltos y haciendo de freno ante la inflación.

¿Un dejà vu de los años 70?
No es la primera vez, en la agitada historia económica de la Argentina, en la que undeslizamiento suave del dólar, regular y con ritmo preanunciado, es visto como la “fórmula de la estabilidad” que permite a los empresarios invertir, a los asalariados consumir y a los ahorristas dormir tranquilos.

El ejemplo más reciente de una política similar, claro está que bajo otras circunstancias, fue la “tablita” cambiaria que rigió entre 1978 y 1981.

En aquella época también se consideraba al tipo de cambio como “la” herramienta adecuada para frenar la inflación.

Como antecedente no resulta muy tranquilizador, porque aquel período de “plata dulce” y alto consumo provocó un grave retraso cambiario que derivó en una recesión y obligó a una brusca corrección del dólar.

¿Es comparable la actual situación argentina con aquella política?

Los expertos señalan, como principal parecido, el acostumbramiento del público a que la idea de que la fluctuación cambiaria es negativa.

Un trabajo del economista Gustavo Reyes, de la Fundación Mediterránea, señala que hay países que tienen un marcado “miedo a flotar” (es decir, que su moneda se mueva según oferta y demanda en relación con el dólar) por tres motivos básicos:

* La posibilidad de que se espiralice la inflación

* Los efectos negativos sobre los resultados de las empresas

* El riesgo de una crisis financiera

El experto señala que la Argentina tiene hoy más alicientes para un tipo de cambio flotanteque fijo, si bien para poder aplicarlo se necesitarían algunas condiciones que hoy no existen:

* Un Gobierno que ahorre en épocas de vacas gordas y que gaste cuando se enfría la economía (eso no se dio en todos estos años).

* Un Banco Central que sea independiente del Poder Ejecutivo y sólo tome decisiones según los cambios en el mercado (sin influencia política).

* Un “ancla” para los precios que no sea el dólar sino mantener la inflación en niveles bajos, cumpliendo con metas específicas.

El segundo gran parecido con aquellos años es la persistencia en el atraso cambiario que complica la competitividad de las empresas.

Al respecto, Eduardo Curia, uno de los más notorios ideólogos del “tipo de cambio competitivo”, se lamenta al ver la actual política oficial sobre el dólar y al observar cómo los precios en la Argentina ya superan a los de productos comparables que se ven en otros países.

“Esto alentó la trillada jerigonza acerca de la ‘ineficiencia’ de la industria nacional. Sin embargo, en parte considerable, lo que esos precios reflejan es la ‘mayor baratura’ del dólar”, afirma Curia.

El otro riesgo percibido por analistas es que la política cambiaria pase a ser un área de disputa política.

“Mi temor es que la forma en que se maneja la cotización se convierta en algo así como una 125. Es decir, que el Gobierno ahora defienda este movimiento ascendente lento para que un eventual cambio no sea visto como una derrota política”, señaló en Lapolíticaonline Nicolás Dujovne, ex economista jefe de Banco Galicia y ahora consultor independiente.

¿Hay salida prolija?
Hay, por cierto, diferencias importantes entre el actual esquema cambiario y aquél de “la tablita”.

Uno es que mientras en que aquella época había una apertura comercial indiscriminada -lo cual perjudicó a la industria nacional- ahora hay un fuerte proteccionismo.

Y el segundo es la forma en que se financia el sistema: mientras antes la clave era el endeudamiento externo, ahora los dólares provienen del superávit de la balanza comercial.

Pero aun con esa diferencia, hay un punto en común: ninguno de los dos se sostiene si no hay un flujo continuo de divisas que pueda mantener un consumo que está por encima de lo que permite la productividad del país.

“El riesgo es una desmejora en el contexto internacional, que puede llevar a restricciones externas. No es un problema sólo de Argentina, le pasa a todos los países de la región. La diferencia es que los demás pueden devaluar con cierta facilidad y acá resulta más complicado”, reconoce Castiñeira, de Econométrica.

En tanto, Andrés Méndez, director de la consultora AMF, advierte: “Un país donde el dólar sube un 8% y los precios de bienes y servicios lo hacen entre 25% y 30% no es sostenible. Y lo más complicado de estas políticas, como pasó con la tablita y con la convertibilidad, es cómo salir de manera prolija”, señala.

¿Cómo termina este camino? Por ahora, no hay a la vista un problema agudo. Pero los analistas creen que la situación irá en deterioro progresivo.

Como sintetiza Todesca: “Hoy no tenemos tantas tensiones como en otros períodos históricos en los que dependíamos del crédito externo. Las medidas del Gobierno son defensivas. Pero no hay que olvidarse que una cosa es evitar que salgan capitales y otra, mucho más difícil, es forzar a que los dólares entren al país”.

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Bonos uruguayos apuntan a una rentabilidad del 10% en dólares

Los inversores locales e internacionales ven en algunos títulos uruguayos algo más que un refugio contra la inestabilidad de los mercados mundiales y la falta de rendimientos de los bonos de Estados Unidos.

La opción favorita, en lo que va del año, es la deuda en Unidades Indexadas (UI). En particular, las versiones con vencimiento en los años 2028 y 2037.

Estos papeles, alejados de la volatilidad que impera en el mundo de las finanzas, lograron consolidar una sólida apreciación, gracias a la fortaleza de la moneda uruguaya y a una inflación en alza, que elevó los rendimientos en dólares.

Las bases de su éxito
Quien elija estos bonos para que formen parte de su cartera, debe tener en cuenta dos factores clave: la evolución del tipo de cambio y del nivel general de precios.

En opinión de los analistas que siguen de cerca al mercado de Montevideo, la moneda “charrúa” continúa mostrando una fortaleza que es digna de destacar.

“Para nuestros clientes, el peso uruguayo es una divisa sólida en el contexto en el que estamos”, dijo la analista Mariana Diehl, de la sociedad de bolsa Puente.

En tal sentido, destacan que en el mediano plazo todo hace suponer que no se registrarán sobresaltos en su paridad frente al dólar pues, a fines de enero, la Reserva Federal de Estados Unidos aseguró que mantendrá sus tasas en los niveles actuales, al menos hasta el 2014.

Eso asegura la continuidad de las presiones bajistas sobre el tipo de cambio para los países emergentes incluyendo, obviamente, a Uruguay. En otras palabras, que las monedas de la regióntienen altas probabilidades de fortalecerse.

Cabe apuntar que desde hace ya varias semanas el peso uruguayo muestra claros signos de apreciación, ante lo cual, los bancos oficiales han intervenido fuertemente para tratar de evitar una mayor profundización de dicha tendencia.

El viernes cerró en 19,45 unidades por dólar, registrando un incremento del 25% en lo que va del año frente a la divisa estadounidense.

En cuanto a las previsiones inflacionarias, las mismas se ubican ligeramente por encima del 7% anual, según la encuesta mensual de expectativas que divulgó el Banco Central (BCU).

A lo largo del 2011, el IPC había acumulado un incremento de 8,6%, por encima del objetivo del Gobierno (de 4% a 6%).

En ese sentido, el ministro de Economía y Finanzas de Uruguay, Fernando Lorenzo, declaró recientemente que la inflación tenderá a converger, a lo largo de este año, en la meta oficial.

Respecto a los bonos, los expertos sostienen que aun asumiendo un escenario de tipo de cambio constante, con una inflación proyectada de 7,3% para los próximos 12 meses -de acuerdo a la mediana de expectativas relevada por el Banco Central-, y un rendimiento promedio de 3,16% -según los nuevos indicadores de la Bolsa de Valores-, la tasa en dólares superará el 10 por ciento.

“Una rentabilidad así no se encuentra en cualquier lado. Es una excelente oportunidad”, señaló la ejecutiva de Puente.

Cabe señalar que desde las propias autoridades existe una política deliberada para fomentar la inversión en títulos indexados que sustituya, en forma progresiva, la deuda en moneda extranjera y permita desdolarizar la economía.

Según el analista financiero Gustavo Aldasoro, de Rospide Sociedad de Bolsa, “además de vigilar la evolución del tipo de cambio, que es importante, el Gobierno está sustituyendo deuda de corto plazo por bonos de largo”.

Ello se ve reflejado, según el indicador elaborado por la Bolsa de Valores, en que el vencimiento promedio de los títulos indexados pasó de 6,45 a 7,27 años.

Otro factor que hace interesante a los bonos atados a la UI (Unidades Indexadas) es la concentración de la deuda en pocas series, destacándose precisamente aquellas convencimiento en 2028 y 2037.

De esta forma, los inversores internacionales pueden contar con una mayor liquidez, que les permite salir y entrar con más facilidad de los títulos, lo que representa un valor adicional.

Los títulos más buscados
Los bonos globales en Unidades Indexadas con mejor desempeño fueron los de la serie 2028, 2030 y 2037, según explicó Aldasoro a este medio.

“Estos papeles tuvieron una demanda importante y el Gobierno colocó nuevas emisiones en los mercados globales con el objetivo de prolongar el promedio de vencimiento de la deuda y reducir los riesgos de refinanciamiento”, detalló el especialista de Rospide Sociedad de Bolsa.

En tanto, Diehl apuntó que “hay un interés mayor por parte de argentinos, dado que son rendimientos atractivos. Como también son de largo plazo, los mismos ciudadanos uruguayos fomentan la mayor demanda”.

De hecho, la semana pasada, los bonos con vencimiento en 2028 aumentaron “punta a punta” 2,7 puntos porcentuales, al operarse el viernes al 108% de su valor nominal.

En el caso de los papeles con vencimiento en 2037, la suba fue de 2,8 puntos porcentuales (llegó al 97,8% del valor nominal). De esta manera, este título sigue en una franca recuperación, si se toma en cuenta que al final del año pasado se ubicaba en 87,5 por ciento.

Los analistas coinciden en que la apreciación de los títulos en UI no es un fenómeno pasajero, al menos en el supuesto de que las finanzas de los países europeos no deparen nuevas sorpresas.

Incluso, algunos expertos prevén un salto de nivel para estos papeles en el mediano plazo.

Cada vez más cerca de volver a primera
El panorama de inversión en Uruguay se ve bastante despejado. Esto se debe a que las agencias calificadoras Moody’s, Standard and Poor’s y Fitch le otorgaron la nota previa a la que marca el grado de “Inversión Segura”, debido a los bajos niveles de deuda en moneda extranjera, según explicó Ignacio Galán, de Invertir Online.com.

Otro de los motivos que hacen que el escenario luzca atractivo es que la mayor parte de los desembolsos “son a largo plazo, teniendo las inversiones especulativas de corto un papel menor, lo que hace que este país sea menos vulnerable a posibles sucesos económicos negativos a nivel mundial”, agregó el especialista de Invertir Online.com.

Para el analista financiero Andrés Escardó, “cuando las calificadoras de riesgo le den el “Grado Inversor”, algo que podría suceder antes de fin de año, ahí va a haber un margen aun mayor para que los bonos en UI sigan subiendo de precio”.

El experto explicó que lograr una mejora en la nota permitirá que grandes fondos -muchos de ellos de carácter previsional- que se encuentran limitados a operar sólo con los títulos más seguros, puedan empezar a incursionar en la deuda de ese país.

Según sostuvo, esos inversores se encuentran “a la espera” de poder adquirir papeles queotorgan grandes rendimientos y poseen un perfil de riesgo reducido.

En este contexto, el objetivo perseguido con insistencia por el Ministerio de Economía uruguayo estaría muy cerca de concretarse.

Es que salvo un recrudecimiento de la crisis financiera global que afecte al país, el próximo paso debería ser alcanzar el máximo nivel en su calificación. De esta manera, la nación vecinarecuperaría lo perdido en 2002.

La calificadora Moody’s citó “la sostenida mejora del perfil crediticio uruguayo”, sumada al “fuerte compromiso gubernamental con la disciplina fiscal, que ha dado lugar a déficits moderados y a una baja en los indicadores de deuda”, como los factores principales para avanzar en tal decisión.

Moody’s también hizo referencia a la gestión de los pasivos soberanos, que permitió una “manifiesta disminución de las vulnerabilidades”, al tiempo que se logró la mejora en la estructura de los pasivos.

Esa lectura tiene sustento en la última operación de deuda realizada en diciembre por el Gobierno, cuando se emitieron u$s2.000 millones del bono global 2028 en unidades indexadas (UI), que se canjeó por u$s750 millones en papeles a menor plazo (2018 en UI), mientras que el resto se usó para recomprar deuda en dólares y euros con vencimientos hasta 2022 por u$s1.000 millones.

Mediante dicha operación, “se logró reducir los riesgos de refinanciación al extender los vencimientos promedio, a la par de que el porcentaje de deuda denominada en moneda extranjera haya venido cayendo”, destacó la calificadora.

La operación de diciembre extendió el plazo medio de las obligaciones uruguayas a más de 12 años, y concretó el objetivo fijado para 2014 de lograr que el 45% de la deuda esté nominada en moneda local.

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Compra de dólares. Para los analistas, los pequeños ahorristas no mueven el amperímetro, pero contribuyen a acentuar la corrida cambiaria

Casi la mitad de las operaciones de compra de dólares en la Argentina durante 2011 se concentró en montos inferiores a US$10.000.

Según datos oficiales, 3 millones de personas eligieron refugiarse en la divisa estadounidense en el año en que la fuga de capitales llegó a US$21.504 millones. El informe del Banco Central sobre la “Evolución del mercado único y libre de cambios” indica que, en 2011, el 6% de las operaciones de compra de billetes fueron por menos de US$1.000. Además, el 26% involucró montos de entre US$1.000 y US$5.000. El siguiente escalón, con compras de entre US$5.000 y US$10.000, correspondió al 14%. Así, el 45% de las adquisiciones no superó los US$10.000. Sólo el 6% de las operaciones fueron por montos superiores a US$1.000.000 (ver infografía).

En línea con esta información, en noviembre pasado, la titular del Central, Mercedes Marcó del Pont, había dicho públicamente que en los primeros nueve meses de 2011 “sólo el 11% de los mayores de 18 años compró billetes en el mercado”. Tomando como referencia el padrón electoral, este porcentaje equivale a 3 millones de personas.

“Son efectivamente pequeños ahorristas, que por una cuestión cultural, y además, por la percepcion de que el dólar está más barato que hace unos años, se refugian en el verde”, señala Eric Ritondale, de Econviews. Y agrega que a estas motivaciones se suma “cierto aumento en las expectativas de devaluación que hubo en los últimos meses del año anterior”.

Para Claudio Caprarulo, de la consultora Analytica, una de las explicaciones es que “un ahorrista medio no llega a comprar una propiedad o un automóvil, pero quiere preservar su capital recurriendo a la divisa”. También menciona que dentro de lo que se considera salida de capitales entra la demanda de divisas para turismo en el exterior, un segmento que incluye a gran parte de las compras de hasta US$5.000.

Por supuesto, la pasión argentina por el dólar no es el único elemento que explica la fuga de dólares en 2011. El informe del Central también apunta que “como es habitual, la estructura de la demanda de divisas para inversiones en el exterior se concentró en operaciones de los estratos más altos, en los cuales el 70% de la salida de fondos se explicó por compras mensuales superiores a US$1.000.000”.

Pablo Mareso, economista del Cefid-Ar (Centro de Economía y Finanzas para el Desarrollo de la Argentina), apunta que, en un primer momento, la salida de capitales “estuvo comandada por sectores que buscaban obtener una ganancia patrimonial a partir de sus expectativas sobre la evolución futura del tipo de cambio”. Mareso remarca que es esto “lo que desencadena el proceso de la fuga” y puntualiza que los medios de comunicación “juegan un papel importante al diseminar la idea de que está en riesgo la estabilidad del tipo de cambio”. Para el economista, es ahí donde se produce el segundo movimiento que incorpora a la demanda de dólares a gran parte de la clase media que busca una reserva de valor. Sin embargo, Mareso señala que “como lo muestran los datos sobre los montos de las operaciones de compra, el comportamiento agregado de estos ahorristas puede ser determinante para que los primeros logren alcanzar su objetivo”.

Los economistas coinciden en que un mercado atomizado es más difícil de domar. “Mientras más generalizado es el comportamiento, más difícil es de controlar”, dice Ramiro Castiñeira, de Econométrica. “El chiquitaje no mueve el amperímetro, va detrás del ritmo que marcan las grandes operaciones, que son las que mueven magnitudes financieras significativas”, sentencia.

Para Castiñeira, lo que motiva la corrida es la percepción de que hay debilidades en la macroeconomía: menos superávit comercial, pérdida de reservas y crecimiento del gasto público por encima de los ingresos. Frente a esto, el Gobierno aplicó las restricciones a la compra de dólares y consigue frenar la fuga, al costo de desdoblar el tipo de cambio. “Esto permite ganar tiempo para resolver la macro, pero si no se solucionan los temas de fondo, la salida de capitales, aun con restriciones, va a volver”, marca Castiñeira.

A finales de 2011, la fuga de capitales disminuyó a partir de las restricciones cambiarias (ver recuadro). “En tres meses, el Ejecutivo pasó a administrar toda la demanda de dólares de la economía, controlando tanto las operaciones comerciales como las financieras”, dice Ecolatina. Los controles comenzaron con las trabas a la venta de divisas a privados, y avanzaron hasta el régimen de autorización previa a las importaciones que empezó a regir este mes.

Para este año, controles cambiarios mediante, se espera que la salida de capitales baje drásticamente a US$10.000, según los cálculos de Ritondale. Desde Finsoport indican que “la salida de capitales que podrá producirse el año próximo es una incógnita, pero en los últimos años no ha sido inferior a US$ 9.000 millones”. Castiñeira coincide con estas cifras: “la salida será menor de US$10.000 millones”, dice. Para explicar por qué se daría una dismunición tan marcada respecto de 2012, el economista señala el efecto de los controles, pero también dice que “las reservas del Banco Central están resguardadas contra una corrida. Sí se verá afectada la cotización en el mercado paralelo y la suba de las tasas de interés con la que se buscará contener a la divisa”. Hoy, la brecha entre el dólar oficial y el paralelo es del 10%. “Mientras esa brecha no se desboque, la situación es controlable”, sostiene.

Desde Analytica indican que en un escenario moderado, la salida de capitales en 2012 no debería superar los US$12.000 millones. “Principalmente porque el factor elecciones ya no se presentará y, a su vez, porque el Gobierno está dando señales que indican que buscará bajar la nominalidad de la economía”. Para Caprarulo, un clima de mayor estabilidad, sumado a la devaluación que está sufriendo el dólar, irá haciendo menos tentadora la compra de divisas para guardarlas bajo el colchón frente a otras opciones de inversión. “A mediano plazo, el Gobierno debe ponerse como objetivo minimizar el fetichismo argentino hacia el dólar para reducir el factor estructural de la fuga”, indica.

Diego Giacomini, de Economía y Regiones, apunta que “hay que mirar bien cómo vienen los primeros meses de este año y la sustentabilidad a largo plazo de estas medidas. A mediano plazo, la eficiencia de los controles se va a ir erosionando”. Según Mareso, “la actual regulación debería ser acompañada por un mayor control sobre mecanismos de fuga no tan fáciles de detectar, como pueden ser los precios de transferencia y la subfacturación de exportaciones”.

Si bien la sangría de divisas se frenó con los controles, otros problemas continúan vigentes. “Desde la intervención gubernamental en el mercado cambiario, los depósitos en moneda americana comenzaron a emigrar de los bancos. A pesar de que la situación es más tranquila que la vivida en los últimos dos meses del año pasado, el retorno de los depósitos en dólares aún resulta modesto”, sostiene Reporte Económico.

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Ahora la Bicicleta financiera con inmuebles

Un nuevo mecanismo de bicicleta financiera se está comenzando a utilizar en el mercado del real estate.

 

Si el vendedor de una propiedad es una persona acostumbrada al trading o un inversor sofisticado, le exige al comprador que el dinero sea depositado en una cuenta a su nombre en algún país del exterior que, por lo general, suele ser los Estados Unidos.

De lo contrario, intentan cobrarle un 5% más, que es la cotización actual del “dólar cable”, como se denomina en la jerga a mandar divisas a cuentas del exterior por medio de financieras o “cuevas”, a escondidas del ente de recaudación tributario, según señala El Cronista en su edición de hoy.

Para evitar pagar esta comisión del 5%, el comprador le transfiere el dinero desde una cuenta del exterior. En caso de no tenerla, busca a algún familiar o amigo cercano que pueda tenerla, y que necesite traer plata al país.

De esta forma, ambos se evitaban pagar comisiones: uno por llevar la plata y otro por traerla, aunque en este último caso, la comisión es de apenas el 1% o, a veces, hasta gratis, ya que en las financieras de la City ganan por la otra parte 5 puntos, agrega el medio.

En distintas sociedades de bolsa revelaron, en estricto off the récord, que una vez que el vendedor del inmueble tiene el dinero en su cuenta del exterior, la mecánica más utilizada es el contado con liqui al revés.

¿Cómo es el mecanismo? La empresa compra un bono argentino de alta liquidez que cotiza en Wall Street, como puede ser el Boden 2015, el Boden 2013 o el Bonar X; o alguno de los ADRs que más flujo tienen. Luego, venden esos activos en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, y se lo liquidan a un dólar diferencial de $4,82, lo que representa más de un 10% más que el dólar oficial de 4,36 pesos.

Si bien un 10% puede no parecer un porcentaje significativo, en in inmueble de u$s 250.000 representan u$s 25.000; o sea, más de $100.000.

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La suba de los precios del oro y el petróleo contagian al resto de los mercados

El precio del oro subió el martes 1,3% en Nueva York y ahora vuelve a ocupar un lugar privilegiado en las carteras de inversión recomendadas por los analistas.

La mejora se dio tras la aprobación de un nuevo rescate a Grecia que animó a los principales mercados del mundo.

También hubo subas generalizadas en Wall Street, donde uno de sus principales índices, el Dow Jones superó los 13.000 puntos por primera vez en cuatro años, mientras que el petróleo cerró a u$s105,85, su máximo desde mayo.

El mejor clima, en los mercados motivó, según Clarín, a los inversores a volcarse a activos como el oro, que cerró u$s1.755,81 la onza.

El oro había logrado en 2011 una suba cercana al 9% a u$s1.545,80 la onza de oro, pero en el último trimestre había dejado de ser la “estrella” de los commodities.

Es que, tras haber alcanzado el 6 de septiembre un máximo histórico de u$s1.920,30 en el Commodity Exchange de Nueva York, se hundió en un recorrido bajista que parecía no tener piso.

Sin embargo, al destrabarse el nuevo rescate a Grecia, el oro resurgió como un atractivo para los especialistas del mercado. El viernes, según dio a conocer la agencia Bloomberg, un reconocido multimillonario gestor de fondos de cobertura estadounidense, John Paulson,recomendó a los inversores comprar al metal como protección contra la inflación.

Eso sumado a que trascendió en Wall Street que los bancos centrales de diferentes países están incrementando en las últimas semanas sus reservas de lingotes y al mejor clima de inversión, terminaron por impulsar la suba.

En el caso del petróleo, la mejora se dio ante el temor de los inversores a que escasee el crudo, después de que Teherán anunciara la interrupción de las exportaciones a Francia y Reino Unido. Así el petróleo avanzó 2,5% hasta los uSs105,84.

Los granos tuvieron resultados mixtos. La soja para entrega en marzo subió 0,28% a u$s467,02 la tonelada en Chicago, pero el maíz y el trigo cayeron un 1,91% y 1,71%, respectivamente.

En Wall Street, el Dow Jones ganó 0,1% y culminó en 12.965 puntos, luego de trepar a media rueda por encima de los 13.000 puntos -un valor récord desde mayo de 2008.

Las mejoras generalizadas alcanzaron a los papeles de entidades financieras argentinas que cotizan en Nueva York. Los ADRs de Grupo Financiero Galicia ganaron el 4,9%, los del Banco Francés el 2,1% y los del Banco Macro un 1,8%. Perdieron Edenor (-0,9 %) y Petrobras (-0,7%).

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Pese al cepo cambiario en 2011 la salida de dólares fue récord

El cepo cambiario que comenzó a regir a fines de octubre se anotó su primer gran éxito, al menos desde el punto de vista de las estadísticas oficiales.

Ello se desprende de la información brindada por el Banco Central, que marca que la salida de dólares cayó en forma abrupta en el último trimestre del año pasado.

Tal es así que, mientras que en octubre la fuga alcanzaba un pico de u$s2.944 millones, ésta se redujo a u$s754 millones y u$s605 millones en los meses de noviembre y diciembre, respectivamente.

Sumando estas cifras, surge que en el último trimestre de 2011 las “compras netas de activos externos de libre disponibilidad de residentes”, según reza la versión oficial, totalizaron u$s4.303 millones.

De esta manera, a lo largo del año, la cifra sumó u$s22.654 millones. En rigor, la salida neta, que incluye las compras para fines preestablecidos, fue de u$s21.504 millones para el año y de u$s3.260 millones para el trimestre, dato que marca una pronunciada caída desde los $8.443 millones del tercer trimestre.

No obstante, a pesar del violento ajuste de los dos últimos meses del año 2011, la cifra total casiduplica la de 2010 cuando salieron u$s11.400 millones.

Pese a ello, fue inferior a las estimaciones de las consultoras privadas que venían vaticinando montos superiores a los u$s24.000 millones.

La fuga de capitales acumulada desde 2008 sumó u$s70.135 millones, una cifra que se eleva a u$s87.380 millones desde 2003.

En dichos años solo se registró un saldo positivo en 2005 (+1.206 millones), mientras que el máximo histórico fue en 2008 (-u$s23.098 millones) cuando se estatizaron los fondos previsionales.

Más allá de los controles oficiales, el Gobierno también logró aumentar la oferta de dólares en el mercado con nuevas medidas. Así por ejemplo, en noviembre dispuso que las empresas mineras, petroleras y aseguradoras debían ingresar divisas al país.

Posteriormente, sumó nuevas restricciones para la liquidación de importaciones y finalmente para el pago de dividendos de empresas y bancos al exterior.

“A partir del paquete de medidas adoptadas por el gobierno nacional a fines del mes de octubre,se observó una fuerte reversión en el resultado del mercado local de cambios, que pasó de un déficit de u$s2.168 millones en el mes de octubre, a saldos positivos de u$s433 millones en noviembre y de u$s2.162 millones en el mes de diciembre”, apuntó el Banco Central.

 

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Sugerencias del Gobierno para moverse con el dólar quieto

El Gobierno comenzó a reforzar la estrategia para que las empresas incrementen sus exportaciones y estén en mejores condiciones de competir con sus pares del exterior, pero sin tocar el tipo de cambio.

El encargado de encabezar el programa es el subsecretario de competitividad, Augusto Costa, hombre del equipo del viceministro de Economía Axel Kicillof.

Costa le planteó esto a diversos empresarios que se reunieron con él en las oficinas del 8º piso del Palacio de Hacienda.

El poco margen que tiene el Gobierno para tocar el tipo de cambio sin que se incrementen los precios, la pérdida de competitividad en diversos sectores de la industria y la necesidad de minimizar la salida de dólares implicó que en la Secretaría de Política Económica que encabeza Kicillof se enfoquen en analizar el desempeño de los sectores más relevantes de la economía como la industria automotriz, la metalmecánica y la petrolera, entre otros, según una nota de Clarín.

El objetivo es -aseguran- conocer las potencialidades y debilidades de las distintas actividades. Los análisis que realizan de las empresas van desde la evolución de los costos, los salarios y la productividad hasta la cantidad de ventas, la rentabilidad y la protección que reciben del Gobierno.

Costa, que viene de trabajar en Cancillería con Cecilia Nahón y de ahí ya conocía a varios empresarios, participó de los encuentros que encabezó la ministra de Industria, Débora Giorgi, para definir qué sectores económicos recibirán más protección comercial del Gobierno.

Durante estos encuentros, como el que se organizó con representantes de la Cámara de la Pequeña y Mediana Industria Metalúrgica Argentina (CAMIMA) o con empresarios textiles, Costa planteó la necesidad de que las firmas logren incrementos de “competitividad genuina” y no “espuria”.

Es decir, les solicitó a las empresas que estén en mejores condiciones de competir con los productos importados porque incorporaron más máquinas o porque fabrican un producto diferente, y no porque tienen un dólar más alto o porque lograron bajar los costos salariales.

Estos conceptos de “competitividad genuina y espuria” no sorprendieron a la ministra de Industria, Débora Giorgi, que estuvo en alguno de estos encuentros, pero sí a los dueños y representantes de firmas que no conocían los términos creados por el economista chileno que fue funcionario de Salvador Allende, Fernando Fajnzylber.

Estos análisis que realizan en la Secretaría de Política Económica también le sirvieron a la comisión que integran Kicillof y Giorgi y que se encarga de analizar la productividad sectorial para intervenir en las paritarias.

A principio de febrero la presidenta Cristina Kirchner creó esta comisión y justo antes de que la semana pasada viajara a Santa Cruz, los dos funcionarios le entregaron los primeros avances de su trabajo, apuntó el matutino porteño.

Y agregó que no fue la primera vez que los técnicos que están bajo la órbita de Kicillof realizaron estos cálculos. El Centro de Estudios para el Desarrollo Argentina (CENDA) es dirigido por Kicillof y hace dos años publicó un libro en el cual calculó que el costo salarial real entre 2001 y 2007 descendió 16%, mientras que la productividad trepó 27,3%.

Públicamente empresarios como Daniel Funes de Rioja (COPAL) o Juan Carlos Lascurain (ADIMRA) se mostraron a favor de esta comisión y dijeron que estos datos suelen estar sobre la mesa. Por lo bajo, algunos están con dudas por el funcionamiento que tendrá esta y el papel jugará Kicillof.

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El Banco Central convalida una suba gradual del dólar

El Banco Central (BCRA) está aprovechando el éxito del cepo cambiario para ir recomponiendo sus reservas y, al mismo tiempo, ir lentamente convalidando pequeñas subas en la cotización del dólar.

Ayer, la entidad que preside Mercedes Marcó del Pont compró US$ 30 millones y llevó la divisa en el circuito mayorista a cotizarse a $ 4,351, unas milésimas por encima de su cierre del martes pasado.

Si bien la variación parece prácticamente imperceptible, en lo que va del año, el BCRA viene sacando ventaja de la menor presión que existe en el mercado cambiario para recuperar dólares y sutilmente acompañar la suba del dólar. De hecho, el mayorista -que luego sirve de referencia para el billete que se vende al público minorista en bancos y casas de cambio- acumula en febrero una suba de 0,33% y de 1,09% en lo que va de 2012.

En las pizarras de los bancos y casas de cambio, en tanto, el billete se mantuvo ayer en torno de los $ 4,36, aunque en algunas entidades se llegaba a vender a $ 4,38.

Por lo general, siempre que sube el dólar mayorista los minoristas retocan sus pizarras, aunque con algo de rezago.

“Las compras realizadas [por parte el Banco Central], más que apuntalar el tipo de cambio, han servido para deslizarlo de manera paulatina hacia niveles superiores”, dijo en declaraciones a la agencia DyN Claudio Burelli, operador de Puente.

Después de la corrida cambiaria de octubre y noviembre, el Banco Central evitó mostrar grandes fluctuaciones del tipo de cambio. Sin embargo, desde diciembre volvió a comprar dólares y en las últimas semanas habría comenzado a convalidar pequeños deslizamientos del dólar. Aunque desde el Gobierno aseveran que no habría intenciones de que la divisa se escape muy lejos de dónde está hoy.

“Creo que con un dólar de $ 4,50 para 2012 está bien”, confió a LA NACION una fuente del Gobierno, que pidió no ser identificada. “No hace falta mucho porque, hoy por hoy, todos los países de la región, como Brasil o Chile, están dejando revaluar sus monedas, con lo cual el peso nuevamente está ganando competitividad”, aseveró.

 

ALTERNATIVAS

En lo que va del mes, el Central acumula compras de divisas por US$ 680 millones, y por US$ 1730 millones en el año. Mientras que las reservas internacionales se ubicaron ayer en US$ 46.819 millones, esto es US$ 588 millones por encima de su cierre de 2011. La variación de las reservas no refleja por completo la compra de dólares, dado que, en el medio, el BCRA también debió realizar algunos pagos, como por ejemplo, al Banco Mundial.

En Economía, no obstante, estarían trabajando desde hace algunas semanas para buscar alternativas que ayuden a recuperar parte de los dólares que abandonaron el sistema financiero en la corrida cambia del último trimestre de 2011. Una de las propuestas bajo estudio contemplaría la posibilidad de emitir un bono en dólares para colocar entre los inversores minoristas y los bancos.

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Advierten que las tasas de interés volverán a trepar a partir de marzo

Las tasas de interés, que bajaron cinco puntos porcentuales en el último mes y medio, habrían tocado su piso y podrían empezar a repuntar levemente a partir de marzo.

No sólo entrará a jugar el mes que viene un factor estacional, ya que en marzo suele crecer siempre la demanda de crédito, sino que también los bancos deben cumplir con ciertas exigencias técnicas que podrían recortar un poco el excedente de liquidez que tienen en estos días.

En el sistema financiero, la tasa Badlar, como se conoce en la jerga financiera a la tasa que pagan los bancos por sus plazos fijos de más de $1 millón, se cotizaba esta semana torno del 14 por ciento anual.

Hacia fines del año pasado, en plena corrida cambiaria, había llegado a tocar el 20% anual, lo que motivó un llamado del Banco Central (BCRA) a los principales banqueros del sistema para que se esforzaran en bajarla, según consigna La Nación.

Para el BCRA es importante que las tasas de los depósitos no suban demasiado, ya que de otra forma también se encarece el crédito y, por ende, se desacelera la actividad económica.

Sin embargo, existe también un límite para la baja, ya que de otra forma los ahorristas no tienen incentivos para dejar su dinero en los bancos y, entonces, suelen volcarse al dólar.

Dicho medio realizó un relevamiento entre varios banqueros, tanto de entidades privadas como públicas, y si bien ninguno prevé ahora un salto de las tasas, tal cual se vivió en el último trimestre de 2011, sí pareciera existir un consenso generalizado de que la baja definitivamente habría encontrado su piso.

“En un contexto en que las expectativas de depreciación del peso y la tasa Badlar han vuelto a niveles similares (aunque aproximadamente 500 puntos básicos por encima del promedio del 2011) no parece evidente que el derrotero bajista de la Badlar pueda extenderse en forma significativa en el corto plazo”, asevera, en tanto, un informe reciente de la consultora Quantum Finanzas, que dirige el economista Daniel Marx.

Más allá del pedido del BCRA, por prudencia, muchos bancos optaron en diciembre por atesorar pesos y recortaron su oferta de crédito, lo que hizo que las tasas de interés luego empezaran a bajar naturalmente, a medida que además se fue calmando la presión sobre el tipo de cambio.

También ayudó en la baja de tasas el hecho de que el BCRA les diera a las entidades bancarias la posibilidad de cumplir con sus requisitos regulatorios de liquidez en un período de 90 días(de diciembre a febrero), en lugar de hacerlo en un sólo mes.

Por norma, los bancos tienen que integrar en el BCRA un porcentaje mensual de pesos, que se conoce técnicamente como requisito de liquidez. Para evitar que las tasas suban a fines de año, el BCRA viene ya desde hace varios años autorizando a los bancos a cubrir esta exigencia de forma trimestral.

Sin embargo, en marzo, los bancos volverán a tener que cumplir con esta exigencia con una periodicidad mensual, lo que provocará que estén algo menos holgados con los pesos.

 

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El Gobierno busca que vuelvan a la acción los dólares del colchón

El BCRA y el Ministerio de Economía evalúan alternativas para subir las tasas que reciben los ahorristas.

El Gobierno no suele admitir sus problemas públicamente. Sin embargo, a esta altura, no hace falta que diga que el drenaje de dólares lo preocupa, no más basta con ver las últimas medidas para darse cuenta de lo obvio: las trabas a las importaciones , la tácita prohibición al giro de utilidades y los mayores controles para la compra de divisas por parte del público minorista son todas iniciativas en una misma dirección.

No obstante, ahora, con el deseo de recuperar algo del terreno perdido frente al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, tanto de Economía como del Banco Central (BCRA) estarían viendo de desarrollar un mecanismo para que los dólares que se fueron del sistema financiero vuelvan voluntariamente. Sin reservas de libre disponibilidad para financiarse ni la voluntad de recurrir a los mercados internacionales de deuda, para el Gobierno es fundamental hacerse de dólares para cubrir necesidades financieras. Según lo establecido en el presupuesto 2012, este año el Gobierno pensaba usar reservas de libre disponibilidad -que hoy no existen- para cubrir vencimientos por US$ 5674 millones.

En tal sentido, según confiaron a LA NACION fuentes del Ministerio de Economía, se barajan por estos días varias propuestas que, en última instancia, tendrían como objetivo aumentar la remuneración que los ahorristas reciben por sus dólares. De esta forma, confían las fuentes, quienes tienen sus divisas en cajas de seguridad y en el colchón podrían tener algún incentivo para volver a depositarlas en el sistema. Hoy, un plazo fijo a 30 días en moneda extranjera en un banco no se paga más de 0,4%, según datos del Banco Central (BCRA).

Una de las razones por las cuales la tasa en dólares que ofrecen los bancos es tan baja es que, por disposición del BCRA, tras la salida de la convertibilidad, las entidades sólo pueden usar las divisas que captan del público para prestarle al comercio exterior, pero no para otro tipo de préstamos. Esto los deja muchas veces con una gran cantidad de dólares ociosos, que terminan siendo un costo.

Así es que una de las alternativas que se están barajando entre el BCRA y Economía es la posibilidad de emitir un título, algo similar a las Letras (las Lebac, como se conocen en la jerga) que el Central coloca semanalmente para absorber pesos, pero en este caso denominados en moneda extranjera. Tanto los bancos como los inversores minoristas podrían suscribirlas, como sucede hoy con las Lebac del BCRA.

REMUNERACIÓN POR ENCAJES

Otra de las opciones, confiaron las fuentes, es directamente que el BCRA comience a remunerar los encajes de los bancos en dólares. Los encajes son la porción de fondos que deben depositar los bancos en el BCRA cada vez que reciben un depósito del público, a modo de seguridad. Se supone que al recibir una remuneración por los encajes, los bancos tendrán más alicientes para pagar más también por los depósitos en dólares del público. Consultados al respecto por LA NACION, tanto en el Banco Central como en el Ministerio de Economía no quisieron hacer comentarios.

“La mayoría de los dólares que se fueron del sistema están en el colchón o en cajas de seguridad. Si la gente pudiera recibir una tasa del orden del 4% por ellos, sería mucho más atractivo depositarlos en el banco”, señaló la fuente de Economía. “Las cajas son puro costo, y ésta es una tasa incluso mejor de la que podrían obtener en cualquier banco en el exterior”, agregó.

Con estas medidas, aseveran, se desterraría además una idea que en algún momento llegó a conversarse en el Gobierno, pero que generó gran rechazo desde el sector financiero, y era la posibilidad de colocar un bono en dólares a los bancos de forma compulsiva. Para los banqueros, una iniciativa de este tipo trae los peores recuerdos de los últimos meses de la convertibilidad, cuando el por entonces ministro de Economía Domingo Cavallo se valía de la liquidez en dólares del sistema financiero para financiar el déficit público.

Desde que el Gobierno impuso controles para la compra de dólares por parte del público minorista, en octubre de 2011, se estima que se fueron del sistema financiero más de US$ 4000 millones. Si bien con el cepo cambiario, la fuga de divisas menguó en diciembre y enero, en la City admiten que no se ha detenido por completo.

Los depósitos en dólares, que cayeron US$ 2434 millones, a US$ 12.188 millones, de octubre a diciembre de 2011, vienen bajando en lo que va del año US$ 139 millones, hasta quedar en US$ 12.013 millones, según los últimos datos disponibles en el BCRA.

Los economistas privados estiman que, en 2011, la salida de capitales ascendió a más de US$ 24.000 millones, con meses en los que la fuga llegó a superar los US$ 3000 millones.

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Lanzan bonos atados al dólar ante la fuerte demanda de ahorristas

La demanda insatisfecha de dólares que existe en el mercado luego de que las trabas oficiales limitaran las compras a particulares y empresas despertaron nuevas alternativas de negocios para las empresas.

Cada vez más firmas ofrecen bonos atados al dólar como una opción para los inversores que quieren tener sus ahorros en esa moneda y no pueden comprar billetes.

La desarrolladora inmobiliaria IRSA está emitiendo una serie de bonos con esa modalidad, tal como ya lo hicieron la Ciudad de Buenos Aires y Cresud, según relevó la agencia Bloomberg.

Los analistas estiman que, dada la necesidad de financiarse de las compañías y el incremento en la demanda de títulos en dólares, en los próximos meses habrá más firmas emitiendo obligaciones cuyo rendimiento está atado al tipo de cambio.

Son títulos que se emiten en pesos y se cobran en pesos, pero cuya ganancia está atada no sólo a una tasa fija sino también al valor que la divisa tenga al momento del pago. Es decir, que se suscriben y pagan intereses y capital en pesos al tipo de cambio del momento, señala Clarín en su edición de hoy.

En diciembre, la Ciudad de Buenos Aires emitió un bono por el equivalente en pesos a u$s85 millones. “En el mercado local hay dinero y sobre todo de instrumentos atados al dólar”, explicó Néstor Grindetti, ministro de Hacienda porteño. “Y las restricciones para la compra de divisas abrieron aun más posibilidades para este tipo de títulos”, agregó al medio.

“Resulta una alternativa interesante para el inversor que apuesta al dólar y para el que cree que el tipo de cambio avanzará en los próximos meses”, dijo, por su parte, Leonardo Bazzi, analista de Puente Hermanos.

En Bloomberg advierten una creciente tendencia en el mercado local a la aparición de estos bonos. “Al igual que en Venezuela, esta tendencia refleja una mayor preocupación por el mercado de divisas. Es una consecuencia de la caída de las reservas del año pasado y la serie de medidas para controlar los mercados”, dijo a la agencia Bret Rosen, del Standard Chartered Bank en Nueva York.

Además de seducir a las empresas y ahorristas que no pueden hacerse de dólares, las empresas también buscan captar los fondos de las compañías de seguros, que debieron repatriar su capital en el exterior.

“Las compañías de seguros están muy líquidas y las empresas buscan captar esos fondos. Por eso el 70% de las obligaciones negociables se están emitiendo atadas a esa divisa”, explican desde el Banco Hipotecario. También hay una creciente demanda por bonos soberanos en dólares, que vienen en alza.

En IRSA explicaron que buscan repetir los resultados que obtuvo Cresud ­ambas firmas pertenecen a la familia Elsztain­ que el año pasado emitió bonos atados al dólar por u$s155 millones.

“Es un buen momento debido a la excelente liquidez en los fondos comunes de inversión, los bancos, las aseguradoras, los inversores minoristas y el sistema financiero en general”, explicaron en la empresa.

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